Cereales de invierno: la calidad es una construcción donde todo suma

El rinde debe priorizar los kilos y los diversos nutrientes para lograrlos Romper con las creencias de que el rendimiento y la calidad en los cereales de invierno son inversamente proporcionales es uno de los desafíos actuales.

Cereales de invierno: la calidad es una construcción donde todo suma

Para que el rendimiento no sea a costa de la calidad se debe construir con nitrógeno esencialmente, sobre una base de fósforo y el acompañamiento del azufre.

La construcción del rendimiento primero debe priorizar los kilos y luego mejorar la calidad. Por tal razón se deben considerar las fuentes de nitrógeno para el cultivo como un factor clave: el N disponible en el suelo a la siembra acumulado durante el barbecho, la mineralización de la materia orgánica y el cultivo antecesor para luego calcular una dosis de fertilizante que evite un déficit.

Entre estas fuentes, el nitrógeno disponible en el suelo a la siembra es la principal. Hoy es necesario ponerse como objetivo por lo menos contar con 170-200 kg de nitrógeno por hectárea disponible a la siembra para apuntar a rendimientos altos y calidades apropiadas.

Con este punto de partida, el análisis de suelo a la siembra, se puede sumar un valor de nitrógeno mineralizable a la vez de considerar el nitrógeno que aporta la descomposición de los residuos del cultivo antecesor. La gramínea invernal se comporta mejor con soja como antecesor que con maíz.

Se ha determinado un umbral crítico de 9,4% de proteína por debajo del cual se empieza a perder calidad y rendimiento. Trigos con 9% o menos de proteína pierden un 10% de rendimiento.

En cuanto al fósforo, hoy no cabe duda de que es necesario mejorar el nivel de este nutriente en los suelos. Por tal razón, si aplicamos 3,5 kg de fósforo (equivalentes a unos 15 kg de superfosfato triple o fosfato diamónico), por encima de la extracción del cultivo se está enriqueciendo el suelo en 1 ppm.

Esto es muy importante para todo el sistema ya que beneficia a los cultivos que vienen detrás. Caso contrario, si en el balance extraemos 10 kg de fósforo equivale a perder 1 ppm.

El azufre es un nutriente que responde siempre tanto en rendimiento como en retorno económico. No puede faltar en ninguna estrategia de fertilización.

En cuanto a los micronutrientes, se menciona el cloro, boro y zinc. Estos presentan respuestas de 400 a 500 kg de grano/ha, razón por la cual ya no pueden obviarse en un planteo de trigo o cebada que busque rendimiento y calidad.

Un tema adicional a tener en cuenta es el momento de la aplicación del fertilizante y las dosis debido a que existe información acerca de que altas dosis de fertilizante junto con la semilla pueden afectar la emergencia y así el potencial de rendimiento.

El autor es consultor privado y coordinó Fertilidad 2019

Fuente: Fernando García – Diario La Nación

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