Los europeos neutralizaron la cuota de cortes vacunos de alto valor concedida al Mercosur con una jugada magistral
En los últimos años la concreción de un acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur fracasó en reiteradas oportunidades siempre por el mismo escollo: la imposibilidad de que los europeos aceptasen habilitar una cuota de importación razonable para el ingreso de cortes bovinos enfriados de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.
Aunque este año, finalmente, los negociadores del Mercosur, frente a exigencias políticas internas, aceptaron cerrar el acuerdo con la UE a pesar de que el cupo concedido para cortes enfriados dista mucho de ser satisfactorio si se lo compara, por ejemplo, con el otorgado a Canadá en 2017.
Pero la lógica de algo es mejor que nada fue prácticamente neutralizada por los europeos con una jugada magistral: aceptaron recientemente darle la mayor parte de la cuota 481 a EE.UU. en desmedro de los restantes países usuarios de la misma (Australia, Nueva Zelanda, Argentina y Uruguay).
El cronograma de reducción progresivo de la cuota 481, casualmente, coincide en gran medida con la implementación programada de la nueva cuota de carne refrigerada Mercosur suponiendo, claro, que el acuerdo comercial pueda comenzar a operar de manera provisional a partir de 2020/21.
La hipótesis de trabajo de los negociadores europeos es que los frigoríficos estadounidenses no van a ser lo suficientemente competitivos como para cubrir –ni por lejos– la totalidad de la cuota 481 de uso exclusivo, de manera tal que el “enroque” de cuotas terminará teniendo un resultado neutral en la balanza comercial.
Un dato adicional llamativo es que la cuota Mercosur tiene un arancel del ingreso del 7,5%, cuando la cuota 481 cuenta con arancel cero, al igual que la cuota de 24.100 toneladas (peso producto) de cortes enfriados concedida a Canadá en el marco del acuerdo comercial firmado en 2017 (CETA) que se encuentra vigente de manera provisional (comenzará a regir de manera plena cuando lo validen todos los poderes legislativos de todas las naciones que integran la UE).
No existe, por el momento, ningún otro mercado que el europeo con capacidad para comprar un gran volumen de cortes vacunos enfriados de alto valor provenientes del Mercosur, así que el enroque neutralizador de la UE puede ser categorizado, sin dudas, como un fracaso por parte de los negociadores sudamericanos.
El otro mercado con una masa crítica de consumidores de alto poder adquisitivo que podría llegar a comprar un volumen similar es China, pero la gran mayoría de los ricos de esa nación no tienen en su mapa mental la posibilidad de comerse un bife al plato por semana. Se necesita una transformación profunda de hábitos culturales para que eso suceda. Si eso ocurre en algún momento –ojalá que así sea– la cuota europea va a parecer un chiste.
Ezequiel Tambornini
Fuente: Valor Soja
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