SIEMBRA TARDÍA COMO HERRAMIENTA PARA COMBATIR LA ESCASEZ DE LLUVIA

La doctora Graciela Magrin (Del Instituto de Clima y Agua del INTA) expuso en el Congreso de Maíz y vaticinó que puede haber buenos rendimientos pese a ser un año “Niña”.

El cambio climático es, sin lugar a dudas, una de las principales preocupaciones para los productores agropecuarios y los investigadores del ámbito agrícola. El clima varía en distintas escalas temporales. De año a año, períodos enteros, décadas más secas, otras más húmedas que los especialistas analizan para confeccionar promedios y tendencias a largo plazo.
 
En este sentido, la doctora Graciela Magrin (del Instituto de Clima y Agua del INTA) expuso en el IX Congreso Nacional de Maíz con el objetivo de mostrar “cómo el clima impacta en los cultivos de verano, principalmente maíz y algo de soja, en la Región Pampeana, y las variaciones para la producción de granos”.
 
Contra lo que muchos creen la doctora aseguró que “estamos en un país relativamente beneficiado por estos cambios ya que tuvimos mejoras en los rendimientos, ya registrados en las tablas históricas, que se explican por los aumentos de lluvia en primavera y verano y la reducción de la temperatura máxima en los meses más cálidos”.
 
Para esta campaña el año ha sido catalogado como “Niña” por lo que es posible que las lluvias de octubre, noviembre y diciembre estén por debajo de lo normal. Luego en enero y febrero las características de este fenómeno climático no son tan fuertes. Igualmente, quedan como un intermedio en el que puede o no haber precipitaciones hasta que en marzo y abril las lluvias volverían a hacerse presentes.
 
Otra característica es que las temperaturas máximas en años Niña suelen ser más elevadas que lo normal y las jornadas agobiantes, como así también en el invierno las mediciones mínimas más bajas de lo frecuente y se registran numerosas heladas. De hecho en años de este tipo se puede extender el período de heladas, al punto tal que en la última semana se produjo una de considerable intensidad en el sur de Córdoba.
 
Por esto la doctora planteó en su exposición las medidas que se podrían tomar para tratar de reducir el impacto del cambio climático, debido a que seguramente las variables seguirán estando a lo largo de los años. Existen pautas a tomar para que el riesgo que siempre se afronta en una campaña agrícola sea menor. “De acuerdo a nuestros estudios –comentó Magrin- en estos años lo más conveniente es retrasar la fecha de siembra para que los cultivos de maíz y soja lleguen al período de floración (el más crítico)”.
 
Finalmente, la especialista del INTA dio a conocer un dato poco tenido en cuenta pero que, según sus estudios, está debidamente probado y señala que “la temperatura del Atlántico suele tener incidencia en el rendimiento del maíz y cuando la temperatura oceánica es alta en el centro y sur de la provincia de Buenos Aires los rendimientos son buenos, aún siendo año Niña”.
 
Fuente: Cadena 3.

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