El encerramiento pandémico provocó una caída del consumo de carne de cerdo que complica la viabilidad de las granjas porcinas argentinas

Contrastes con el sector vacuno. El encerramiento pandémico, si bien no perjudicó de manera significativa el nivel de compras de carne vacuna por parte de los consumidores argentinos, impactó de manera negativa en el sector porcino.

El encerramiento pandémico provocó una caída del consumo de carne de cerdo que complica la viabilidad de las granjas porcinas argentinas

En los últimos tres meses el precio promedio del capón general relevado por la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario registró un descenso nominal del 6,8%, el cual, ajustado por inflación, en términos reales implica una caída del 16,8%.

El dato es que la caída de precios ocurrió en simultáneo con un progresivo aumento del peso de faena, el cual se encuentra actualmente en un promedio de 118-119 kilogramos de peso vivo versus 109-110 registrados tres meses atrás. Tal fenómeno se explica por la necesidad de retener capones ante la perspectiva de un aumento de precios que, lejos de presentarse, parece estar cada vez más lejos.

El sector porcino argentino –a diferencia de lo que sucede en Brasil– depende exclusivamente del mercado interno, dado que el peso relativo del sector exportador es insignificante más allá de los intentos por impulsarlo que se vienen realizando en los últimos años.

Entre las hipótesis que podrían explicar la caída del consumo interno de carne porcina se incluyen la importancia relativa de los restaurantes y parrilladas sociales en la comercialización de cortes de cerdo, además del descenso generalizado del poder adquisitivo de la población que impacta de lleno en la capacidad de compra de chacinados.

Por otra parte, los sectores de los estratos sociales bajos, que recibieron un refuerzo de subsidios sociales en los últimos meses, suelen tener una marcada preferencia cultural por el consumo de carne vacuna.

Otro factor no menor que interviene en la formación del precio del capón en el mercado argentino es la concentración de la demanda. En el primer trimestre de 2020 se faenaron –según datos oficiales– 1,593 millones de porcinos, de los cuales el 67% se procesó en apenas veinte establecimientos industriales sobre un total a nivel nacional de 167 frigoríficos y matarifes.

Los mayores faenadores, por orden de importancia, son Alimentaria La Pompeya, Frigorífico Paladini, Campo Austral, Cooperativa de Trabajo Ex empleados del Frigorífico Minguillón Ltda., Ceryvac, LN Campos y Alimentos, Frigorífico Regional San Antonio de Areco, La Piamontesa de Averaldo Giacosa y Cía, Rafaela Alimentos y Amancay.

Fuente: Valor Soja

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