¿QUÉ ESPERAR DE LA GRUESA?

En tanto cuadro de stocks resulta positivo, es cada vez más preocupante el impacto de la crisis mundial.

¿QUÉ ESPERAR DE LA GRUESA?

 

Lo hemos afirmado varias veces: el poder en el mundo se está redistribuyendo, desde Occidente hacia Oriente. Tal como lo han expresado algunos, es la vuelta de Oriente, luego de dos siglos de sueño.


 

Oriente es motor de la economía mundial.


 

Y al mismo tiempo, la influencia del Sur del mundo ha crecido- y lo sigue haciendo- en desmedro del Norte.


 

Este nuevo cuadro resulta inmejorable para los granos y sus subproductos. Pero en tanto este cuadro resulta positivo, es cada vez más preocupante el impacto que la crisis mundial, de fuerte connotación financiera, pueda tener sobre Oriente y sobre los países del Sur, fundamentalmente emergentes.


 

Por el momento, el cuadro favorable prima sobre el impacto negativo de la crisis. ¿Por qué?


 

Fundamentalmente porque los llamados fundamentals son muy alentadores para los precios. La ajustada situación en materia de oferta y demanda, que deriva en bajos stocks, es un hecho de difícil reversión, al menos en la inmediato.


 

A ello se suma la situación actual que mantiene en vilo no sólo a la producción del hemisferio norte sino también del sur.


 

Para EE.UU. los operadores calculan una acentuada reducción en la oferta de soja por las malas condiciones climáticas tanto a lo largo de las siembras como durante el desarrollo de los cultivos.


 

Días pasados se realizó el tour de scouts patrocinado por Pro Farmer. Por la recorrida realizada, se estima que la producción será de casi 84 millones de toneladas de soja. Esto no es una noticia realmente mala, pero sí lo es el cálculo realizado para el maíz. Se estima que la producción de maíz caerá todavía más.


 

El relevo a tierra ha dado una cifra alarmante: la producción giraría en torno a l317,1 millones de toneladas. Es un número mucho más bajo que el calculado antes cuando se había establecido un volumen de 328 millones.


 

Recordemos que las demoras en la siembra y el fuerte calor que azotó al cultivo durante el mes pasado, decir cuando se daba la polinización, han dejado un cuadro poco alentador.


 

Y si bien se aguardan algunas precipitaciones en el Medio Oeste norteamericano, la verdad es que serían de escasa magnitud.


 

Así las cosas, la esperanza de una gran cosecha en América del Sur, que compense la caída del Norte, es cada vez menos sostenible.


 

Efectivamente, la sequía está instalada en Brasil y ello no permite una adecuada siembra de soja y ya alarma a los productores de maíz por la pobre cama de siembra que aguarda a este cereal para septiembre.


 

En tanto en la Argentina, agosto ha sido difícil y el fantasma de La Niña se hace día a día más presente.


 

Por ahora, el clima patea a favor de los precios. Pero, cuidado. La situación mundial puede dar un zarpazo de un momento a otro.


 

Es muy difícil establecer el cuándo. Queda, entonces, estar alertas.


 

Fuente: Manuel Alvarado Ledesma, Agrositio.

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