Créditos de carbono un negocio de 2.300 mill/dol/año para la Argentina
La consolidación de los mercados de carbono abre para Argentina una oportunidad estratégica capaz de generar divisas, inversiones y empleo a partir del sector agropecuario y forestal; pero para aprovechar ese potencial, el país aún debe resolver un punto clave: dotar de seguridad jurídica a los créditos de carbono, hoy sin marco legal definido.

En una charla con periodistas agroalimentarios, Carlos Scarnichia, representante de Afoa en la Mesa Argentina de Carbono, explicó que un crédito de carbono equivale a una tonelada de dióxido de carbono removida o evitada, y que solo puede certificarse cuando existe una acción adicional: ya sea la forestación de nuevas áreas, la captura en suelos agrícolas, el manejo ganadero o la decisión de frenar la deforestación.
“Un bosque nativo por sí solo no genera créditos porque su captura natural ya existe; en cambio, si se evita su desmonte o se invierte en restaurarlo, esa acción sí puede certificarse”, detalló.
En este orden, apuntó que hoy, el principal cuello de botella es normativo. En Argentina los créditos de carbono no están tipificados en la ley, lo que genera incertidumbre sobre su propiedad, su tratamiento impositivo y la integridad de las operaciones. Además, no existe un registro nacional que evite la “doble contabilidad”. Scarnichia remarcó que dos pasos son indispensables para destrabar el negocio:
-Seguridad jurídica mediante una ley nacional, que defina propiedad y fiscalidad de los créditos.
-Acuerdos bilaterales bajo el Artículo 6 del Acuerdo de París, que habiliten a vender créditos en mercados internacionales de cumplimiento, donde los precios llegan a 80 dólares por tonelada, frente a los 15 dólares promedio del mercado voluntario.
Con ingresos proyectados de hasta 2.300 mill/dol anuales y la posibilidad de atraer inversiones por más de USD 2.200 millones hacia 2035, el país podría convertir al agro y a los bosques en protagonistas de un nuevo motor de desarrollo. Sin embargo, especialistas advierten que sin un marco legal y acuerdos internacionales el potencial seguirá en suspenso.
Un activo estratégico
El carbono no compite con la producción, sino que la complementa. Puede convertirse en un activo estratégico que permita al país cumplir compromisos ambientales, generar divisas y posicionarse en el escenario internacional. “Estamos ante la posibilidad de que el carbono sea un nuevo motor de desarrollo federal, pero necesitamos las reglas del juego claras”, aportó Scarnichia.
En el plano internacional, el dinamismo del sector es evidente: Latinoamérica emitió en los últimos 5 años el 22% de los créditos de carbono del mundo, y si se toman únicamente los proyectos agroforestales, la región concentra el 50% de la oferta global.
“Esto posiciona a Argentina en un lugar privilegiado para sumarse con escala y competitividad, siempre que logre consolidar un marco regulatorio que le permita integrarse a ese mercado en expansión”, dijo el especialista
Fuente: Noticias Agropecuarias