El acuerdo Mercosur-Unión Europea le pone un límite a las retenciones
El acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE), cuya ratificación integra el temario de la convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso argentino, establece que a partir del tercer año de vigencia la Argentina no aplicará retenciones a los productos que vayan a la UE. Hay algunas excepciones para cadenas como la de la soja, que quedan sujetas a topes máximos decrecientes.
Un reporte elaborado por la Bolsa de Cereales y la Fundación Inai analiza las implicancias del acuerdo que al planteo general de que no haya retenciones a productos exportados a la UE le establece una flexibilidad para cadenas como la de la soja, hidrocarburos, corcho, papel y chatarra, a las que exceptuó del compromiso de eliminación total y le fijó topes.
En el caso de soja -porotos, aceite, pellets de cáscara, harina y pellets de soja y biodiesel- a partir del quinto año de vigencia, se establece como máximo el 18%, valor que desde el séptimo año empieza a bajar de forma lineal hasta que en el décimo queda en 14%.
Los autores del trabajo entienden que la aplicación de retenciones diferenciadas por país de destino resulta “poco viable en la práctica, debido a restricciones operativas propias del funcionamiento de las cadenas agroindustriales, en las que el destino final de la mercadería no es conocido en las etapas iniciales de comercialización y el impuesto se traslada al precio interno a lo largo de la cadena”.
Hecha esa salvedad, plantean que hacia 2034/35, la producción total de cereales y oleaginosas podría incrementarse desde 155 millones de toneladas en el escenario base hasta 160 millones con la reducción del impuesto.
Si a esa baja de las retenciones se le agregara una mejora de productividad, se podrían alcanzar las 173 millones de toneladas. Por supuesto, si se diera ese escenario habría también un “aumento significativo” de las exportaciones, que podrían pasar de US$ 33.230 millones en la situación inicial a alrededor de US$ 42.000 millones en el mejor contexto considerado.
El reporte destaca que, además de lo referido a retenciones, el acuerdo incluye otros aspectos que hacen a la competitividad de las exportaciones argentinas y a la “previsibilidad” normativa, como el compromiso de no aplicar regímenes discrecionales (al menos con la UE) como fueron los instrumentados con las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) o los Registros de Operaciones de Exportación (ROEs).
El acuerdo entre los dos bloques, insiste el informe, aborda “múltiples áreas que redefinen de manera más amplia el marco de inserción internacional". La aprobación del acuerdo, dicen los autores, “podría constituir un paso relevante para consolidar a la Argentina como un proveedor confiable y previsible de alimentos en los mercados internacionales".
“La combinación de reglas más estables, menores cargas a la exportación y la limitación de mecanismos discrecionales contribuiría a mejorar la competitividad sistémica del sector agroindustrial, en un contexto de creciente demanda global y mayor exigencia regulatoria”, evalúa.
Fuente: Diario La Nación
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