Cosecha: en enero creció un 40% el área con sequía leve en la región central, pero tras las lluvias una entidad sorprendió con una estimación
La Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías reportó el impacto de la falta de precipitaciones; la Bolsa de Comercio de Rosario, en tanto, prevé, con 48 millones de toneladas de soja, un millón de toneladas más versus el inicio de la campaña.
La superficie bajo condiciones de sequía leve aumentó el mes pasado más de un 40% en la región centro, con foco en la zona núcleo agrícola, según el Informe de Sequía difundido por la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías (MNMS), que integran diversos organismos públicos desde el INTA al Servicio Meteorológico Nacional. La situación se dio por las precipitaciones escasas durante el mes y la continuidad de una fase débil de La Niña en un contexto de déficits hídricos persistentes y un mayor estrés sobre los cultivos de verano. Pese a que hubo mejoras parciales en algunas regiones tras la reactivación de las lluvias, la situación encendió una alerta por el posible impacto en los rindes de la cosecha gruesa, de soja y maíz. No obstante, hoy la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sorprendió con un reporte sobre la producción esperada: en soja calculó 1,5 millones de toneladas menos versus el año pasado, a 48 millones de toneladas, pero un millón de toneladas más respecto de lo que se estimaba al inicio del ciclo agrícola. Señaló que hay expectativas por nuevas lluvias y agregó: “El fuerte deterioro del centro y sur de la región pampeana está siendo compensado por las buenas condiciones en el oeste, centro norte y norte de la Argentina”.
En términos de superficie, la MNMS estimó que el área total afectada por sequía alcanzó 41,8 millones de hectáreas. Aunque el dato nacional mostró una reducción aproximada de 10 millones de hectáreas respecto de diciembre último, la región Centro exhibió un deterioro relativo: la extensión bajo categoría leve creció más de 40%, concentrada en la zona núcleo. NEA y Cuyo no registraron sequía o lo hicieron en áreas acotadas, mientras que en la Patagonia se redujo la superficie total comprometida, aunque se intensificó la afectación en Chubut, que alcanzó la categoría moderada.
“Acá no llovió nada y los cultivos se atrasaron mucho. No evolucionaron como se esperaba y seguramente haya una merma en los rindes en el maíz”, advirtió Fernando Galazzi, productor de Lobos, provincia de Buenos Aires. Sobre la soja, señaló: “Todavía puede esperar porque se decide a fines de febrero, pero ya estamos a 11 y si no vienen las lluvias de esta época se va a complicar también”.
Pese al deterioro reciente, relativizó el cuadro frente a campañas anteriores: “La situación no es más grave porque venimos de un invierno y una primavera bastante húmedos, incluso con exceso de humedad”. Agregó: “La sequía del verano, no se nota tanto el impacto porque se sembraron con exceso de humedad los maíces, y sobre todo la soja, por lo que los cultivos evolucionaron muy bien la primera etapa”.
Situación
En el sur de Santa Fe se registraron efectos moderados sobre los cultivos de verano, especialmente en siembras tardías. El maíz temprano atravesó un período de estrés térmico e hídrico con potencial incidencia en los rindes, mientras que la soja de primera ingresó en su fase crítica. En ganadería se reportaron tensiones asociadas al estrés térmico y a la disponibilidad de agua para bebida. Entre Ríos presentó síntomas de estrés hídrico en soja, maíz y pastizales, y en el norte bonaerense se informaron afectaciones leves sobre cultivos y forrajes. En Chubut, la intensificación de la sequía favoreció el agravamiento de incendios.
El relevamiento climático señaló que, mientras las lluvias se concentraron en el NOA y Cuyo —con valores mensuales superiores a los normales—, el centro del país y el NEA registraron aportes limitados. En ese corredor productivo se consolidaron déficits en la provincia de Buenos Aires y en el sur de Santa Fe y Entre Ríos. La distribución desigual de las precipitaciones produjo áreas con alivio parcial y otras donde el déficit hídrico se profundizó.
La humedad de los suelos reflejó con nitidez esa dinámica. Se observaron desecamientos pronunciados en gran parte de Buenos Aires y en el sur de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. En paralelo, La Pampa y sectores del NOA mostraron mejoras o reversión de condiciones deficitarias previas, según se indicó. En la Patagonia se detectaron pocos cambios, aunque el informe advierte una tendencia al agravamiento en intensidad y extensión en sectores específicos.
En tanto, según el reporte, los índices de vegetación ofrecieron señales mixtas. En términos generales, los valores se ubicaron por encima del promedio histórico 2000–2025 para la época del año, con anomalías positivas en NOA, NEA, Cuyo y el norte de la región Centro. Sin embargo, persistieron focos con registros por debajo de la media en la zona núcleo agrícola y en áreas de Neuquén y Chubut, donde la heterogeneidad continuó siendo elevada.
Desde la perspectiva hidrológica, el informe destacó que el marco climático regional favoreció lluvias concentradas en el tercio superior de la cuenca del Plata. Al mismo tiempo, remarcó la carencia de aportes en el tramo medio e inferior del río Paraguay, cuyos niveles prolongaron la continuidad de aguas bajas observada en los últimos seis años. Para los grandes ríos no se prevé un deterioro abrupto, aunque predominan tendencias levemente descendentes, se indicó en el relevamiento.
Reporte
Como se dijo, en su relevamiento la Bolsa rosarina estimó una producción nacional de soja de 48 millones de toneladas, un millón más que al inicio de la campaña aunque 1,5 millones de toneladas por debajo del ciclo anterior. “La campaña de soja argentina transita días claves. Lo que suceda con las lluvias en los próximos 10 a 15 días será fundamental para ponerle un piso a la campaña y evitar mayores recortes en las zonas más golpeadas por la falta de agua. Incluso, aún hay tiempo de dar vuelta la campaña”, indicó la BCR.
Sobre el maíz calculó una cosecha de 62 millones de toneladas, una mejora del 24% en volumen versus el año pasado. “Hay muchas expectativas por los pronósticos de lluvias por la floración de los maíces tardíos. Resultarán clave las lluvias de los próximos 10 días para sostener la estimación maicera sobre Córdoba y frenar el deterioro de los maíces en la provincia de Buenos Aires”, dijo.
Fuente: Maximiliano Marqués – Diario La Nación
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