Guerra por la aftosa productores denuncian que están “cautivos” y piden que intervenga el Senasa
En plena campaña contra la fiebre aftosa, ganaderos del oeste bonaerense alertan por una brecha de hasta 40% en el precio de la dosis entre distritos vecinos. La Asociación Rural de Salliqueló reclama libertad para elegir fundación sanitaria y pidió la intervención del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Una diferencia que encendió el conflicto
El detonante fue el precio. En Salliqueló, la vacuna contra la fiebre aftosa cuesta $1750 por dosis. En el partido vecino de Adolfo Alsina, a través de la Fundación Adolfo Alsina para la Sanidad Animal (Fuaasa), el valor llegaba a $2400 e incluso, según productores, se proyectaba en torno a $2600.
La brecha, cercana al 40%, generó malestar inmediato en plena campaña sanitaria.
Arnoldo Mazzino, presidente de la entidad rural salliquelense, sostuvo que el esquema actual deja a los productores “cautivos” de una fundación por delimitación geográfica, sin posibilidad de optar por un sistema más económico.
El reclamo: libertad para elegir
El conflicto escaló cuando 15 productores —socios de la Rural de Salliqueló pero con campos en Adolfo Alsina— manifestaron que no querían pagar el valor más alto y pidieron vacunar bajo el sistema de Salliqueló.
La solución planteada fue un convenio interfundaciones que permitiera esa opción. Sin embargo, según la ARS, Fuaasa se negó a firmarlo.
“¿Con qué autoridad moral un ente tiene atrapado a un productor y le cobra de más?”, cuestionó Mazzino, quien remarcó que el veterinario actúa con su matrícula profesional y que la entidad solo retiene un 10% por gestión administrativa y logística.
Desde la fundación de Adolfo Alsina, su presidente Carlos Zubillaga indicó que por el momento no puede brindar declaraciones.
Cómo funciona el sistema
La campaña contra la aftosa se ejecuta a través de entes sanitarios locales sin fines de lucro, habilitados por la ley 24.305, que creó el Programa Nacional de Lucha contra la Fiebre Aftosa.
Cada fundación opera dentro de su jurisdicción —partido o departamento— aunque la normativa permite acuerdos entre entes para ampliar la cobertura si existe convenio firmado.
Ahí radica el nudo del conflicto: sin ese acuerdo, el Senasa no puede habilitar el traslado de la vacunación a otra jurisdicción.
Trasfondo político y regulatorio
El debate también roza la agenda de desregulación del Gobierno. El ministro Federico Sturzenegger viene planteando la necesidad de liberalizar la comercialización de la vacuna contra la aftosa, lo que permitió el ingreso de un nuevo laboratorio al mercado.
Sin embargo, los productores sostienen que en la práctica siguen atados al esquema territorial de fundaciones.
“El productor debería poder elegir dónde comprar más barato”, insistió Mazzino.
Un conflicto que puede escalar
La controversia ya fue elevada a entidades superiores como Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), y podría llegar a instancias nacionales si no se encuentra una salida consensuada.
Mientras tanto, en Adolfo Alsina —según los ruralistas— hoy no habría precio definido para la vacuna, en medio de la tensión.
Más allá de la coyuntura, el interrogante que sobrevuela el oeste bonaerense es estructural: ¿cómo puede el mismo producto, bajo el mismo sistema sanitario nacional, tener diferencias de hasta 40% entre partidos vecinos?
En plena campaña contra una enfermedad clave para el estatus sanitario del país, la discusión sobre costos, competencia y libertad de elección promete seguir creciendo.
Fuente: Diario La Nación
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