Suba de precios el consumo de carne vacuna está en el nivel más bajo en 20 años
En un contexto en el que la faena de hacienda se ubica entre los niveles más bajos de los últimos 47 años, con exportaciones firmes y precios de la carne vacuna en alza en el mercado interno
En un contexto en el que la faena de hacienda se ubica entre los niveles más bajos de los últimos 47 años, con exportaciones firmes y precios de la carne vacuna en alza en el mercado interno, en el primer bimestre del año el consumo aparente de este producto (es decir, de lo producido lo que quedó en el consumo local descontadas las exportaciones) cayó un 13,8% interanual. En tanto, el consumo por habitante se ubicó en 47,3 kilos anuales, según el promedio de los últimos doce meses con el cierre a febrero pasado. En este indicador la merma fue del 2,5% y quedó, considerando el promedio de los últimos doce meses, en el nivel más bajo en 20 años para el periodo.
Los datos surgen de un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), que dio cuenta de una actividad en retroceso. En febrero se faenaron 924.300 cabezas, un 10,7% menos que un año atrás, mientras que en el acumulado del bimestre la caída llegó al 11,1%.
Esa menor actividad se tradujo directamente en menos carne producida. En el primer bimestre se generaron 457.000 toneladas res con hueso, lo que implicó una baja interanual del 9,1%, equivalente a unas 45.500 toneladas menos.
En paralelo, el consumo interno mostró una caída aún más marcada: se ubicó en 332.700 toneladas, con un descenso del 13,8%, lo que llevó el consumo por habitante a uno de los niveles más bajos en términos históricos como ya se mencionó.
En contraste, las exportaciones se mantuvieron firmes. En el primer bimestre, los envíos al exterior alcanzaron 124.000 toneladas, con una suba del 6,6% interanual, lo que también contribuyó a reducir la disponibilidad en el mercado interno.
En este marco, los datos reflejaron un mercado tensionado: hubo menos hacienda disponible, la producción cayó, los precios siguieron en alza. Al mismo tiempo, la baja disponibilidad de hembras limitó la recuperación del rodeo, por lo que la restricción de oferta no es solo coyuntural sino que también condicionará los próximos meses.
Según Ciccra, la menor disponibilidad de hacienda responde a los efectos combinados de la sequía que se extendió entre las campañas 2021/22 y 2023/24 y los excesos hídricos registrados en 2024 y 2025, un escenario que forzó ventas anticipadas, redujo el stock de madres y afectó los indicadores de eficiencia. “Como lo venimos señalando desde hace más de un año, la sequía, así como las inundaciones, llevaron a vender animales de forma anticipada y a reducir el stock de madres, al tiempo que impactaron negativamente en los indicadores de eficiencia”, explicó Miguel Schiariti, titular de Ciccra. Señaló que esto se tradujo en menos terneros en las últimas campañas y, por lo tanto, en una inferior oferta de hacienda para faena. En ese contexto, agregó, el precio del animal en pie subió con fuerza en el último año hasta alcanzar el nivel más alto de los últimos quince años.
A esa restricción se sumó la dinámica actual de la faena. Ciccra advirtió que la participación de las hembras “se mantiene en valores elevados”. En febrero fue de 48% y en el bimestre de 47,7%, niveles por encima de lo compatible con una fase de expansión del rodeo. Se trata de un dato clave: al enviarse más hembras a faena, se reduce la capacidad de reproducción del stock —es decir, hay menos “fábricas de terneros”—, lo que limita la recomposición del rodeo y condiciona la oferta futura de hacienda.
Con menos hacienda disponible, la oferta se achicó y los precios reaccionaron al alza. En febrero pasado, el valor de la hacienda en pie subió 8,5% mensual y 72,7% interanual, en un contexto en el que el valor relativo del ganado alcanzó los niveles más altos de los últimos quince años.
Este movimiento también se reflejó en el mostrador. Según el Indec, en febrero los precios de “carnes y derivados” aumentaron 7,2% en el GBA, muy por encima del promedio de alimentos (3,3%), y acumularon en el primer bimestre subas cercanas al 11%, casi el doble de la inflación general del período (5,9%). En el detalle por cortes, las subas fueron generalizadas: el asado avanzó cerca de 10%, mientras que la carne picada, la paleta, el cuadril y la nalga registraron incrementos de entre 11% y 12%.
Análisis
Para Federico Santángelo, analista ganadero, la caída del consumo no debe leerse como un fenómeno exclusivamente ligado a la situación económica, sino principalmente a la menor oferta. “Muchas veces quieren poner títulos rimbombantes de que cae el consumo de carne por la crisis económica, pero en realidad la caída del consumo es consecuencia de la menor faena”, señaló.
El especialista explicó que el consumo interno está directamente condicionado por el nivel de producción, que es lo que hace mover los precios. “Siempre se consume todo y ajusta por precio. Cuando hay altos volúmenes de faena, el precio está más tranquilo y el consumo aumenta; cuando la faena cae, los precios suben y el consumo baja”, dijo. De cara a los próximos meses consideró que una eventual recuperación de la faena podría revertir parcialmente la tendencia. “Cuando la faena se estabilice en niveles de 1,2 a 1,3 millones de cabezas mensuales, el consumo va a aumentar”, proyectó.
El presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya), Leonardo Rafael, advirtió que la caída se viene profundizando desde hace varios meses. “Desde octubre a la fecha viene cayendo mucho. Pero no solamente de nuestro producto, sino de todo”, señaló. Remarcó que el problema es que la suba de precios no está acompañada por una mejora en el bolsillo del consumidor. “Vienen aumentando un poco las cosas y los bolsillos quedaron igual, entonces la gente tiene que suprimir algún producto para poder llevar el que necesita. Eso sacó poder de compra”, afirmó, y agregó: “Se ha caído la faena y se ha caído el consumo”.
Lejos de representar una mejora para el sector, la suba de precios profundiza las dificultades en el canal comercial. “El aumento de precio no mejora la rentabilidad. Lo que aumentó es la materia prima, la hacienda. Y eso a nosotros nos achica el margen porque no se puede trasladar todo”, explicó.
Describió una situación delicada en la cadena: caída en los volúmenes, rentabilidad en retroceso y mayores dificultades para cobrar. “El punto de equilibrio quedó cada vez más lejos. Hay mucha preocupación, sobre todo por la cobranza, que está muy demorada”, indicó.
Fuente: Diario La Nación
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