Según explicó Enrique Bayá Casal, titular de una semillería especializada, las ventas crecieron entre un 20% y un 30% interanual, con una tendencia que se mantiene durante marzo. Este repunte refleja el renovado interés de los productores por recomponer la oferta forrajera y potenciar los sistemas ganaderos.
En una primera etapa, el foco estuvo puesto en los verdeos de invierno, como raigrás, centeno y avena, claves para recuperar rápidamente la disponibilidad de alimento en los campos. Sin embargo, a medida que avanzó la campaña, la demanda se amplió hacia pasturas perennes.
Entre las especies más requeridas se destacan la alfalfa y la cebadilla, especialmente en zonas de lomas, mientras que en ambientes más bajos crece el interés por alternativas como agropiro, festuca y lotus corniculatus. Este comportamiento evidencia una estrategia más integral por parte de los productores, que buscan estabilidad productiva a mediano plazo.
Del lado de la oferta, comienzan a aparecer algunas señales de ajuste. Especies como lotus y agropiro muestran una disponibilidad más limitada, al igual que el pasto ovillo, que depende en gran medida de importaciones. En el caso de la alfalfa, si bien aún hay stock, no se descartan restricciones si el ritmo de demanda se sostiene.
Un factor clave detrás de este escenario es la relación insumo-producto. Actualmente, los precios de las semillas forrajeras se ubican en torno a un 10% por debajo de los valores del año pasado, mientras que la hacienda mantiene cotizaciones firmes. Esta ecuación mejora la rentabilidad esperada y alienta nuevas inversiones en pasturas.
En paralelo, los productores mantienen una postura más cautelosa respecto de los fertilizantes, cuyos precios muestran volatilidad en función del contexto internacional, particularmente por el impacto de los conflictos geopolíticos en los mercados de insumos.
Con condiciones climáticas favorables y un negocio ganadero en expansión, el impulso sobre la siembra de pasturas podría consolidarse en los próximos meses. Tras años de estancamiento, el sector vuelve a posicionarse como una de las apuestas más atractivas dentro del agro argentino, con la ganadería recuperando protagonismo en la ecuación productiva.