Una cadena de siete días de buen tiempo destrabó un problema y permitió cosechar un millón de hectáreas con soja

Así lo informó la Bolsa de Comercio de Rosario para la zona agrícola núcleo, donde hay mejores rindes del cultivo y la previsión de cosecha de la región aumentó en 800.000 toneladas, a 16,98 millones de toneladas del grano

Una cadena de siete días de buen tiempo destrabó un problema y permitió cosechar un millón de hectáreas con soja

Con una mejora marcada en las condiciones del tiempo después de varias semanas muy complicadas por lluvias, la cosecha de soja logró recuperar ritmo en la región agrícola núcleo y permitió avanzar sobre cerca de un millón de hectáreas en solo siete días. Ese salto llevó a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) a revisar al alza su estimación de producción de la oleaginosa en 829.000 toneladas, a partir de los mejores rindes que se van confirmando en el campo. La región producirá 16,98 millones de toneladas del grano.

Detrás de ese avance de la cosecha aparece un cambio en las condiciones del tiempo. Luego de un abril atravesado por lluvias muy por encima de lo normal, se abrió una ventana más seca y estable que permitió el ingreso de las máquinas. Durante el mes, el promedio de precipitaciones en la región núcleo alcanzó los 121 milímetros, cuando lo habitual para ese período es cerca de la mitad. En apenas tres semanas se registraron tres eventos consecutivos de ciclogénesis, según detalló la BCR, con lluvias y tormentas intensas en gran parte del país. El cambio hacia el final del mes fue clave para destrabar una cosecha que venía muy demorada.

Hasta ese momento, según lo relevado por la entidad, el avance era de apenas el 43% del área, cuando lo normal sería cerca del 80%. El retraso no solo implicaba una demora en los trabajos, sino también un impacto en la calidad del cultivo, en un contexto de excesos de humedad, plantas con retención de hojas y dificultades para lograr una maduración pareja.

En esa línea, en algunas áreas se observan granos verdes, dañados o con signos de brotado, lo que genera descuentos. “Hay muestras en que se observan así el 50%. Todo eso tiene descuento. Aparte de un 20% de humedad, porque es mercadería que debe ir a secado”, describieron los técnicos. Esto implica mayores costos y menores ingresos para el productor, según advirtió la Bolsa de Comercio de Rosario.

En cuanto a los rindes, el panorama es dispar dentro de la región núcleo. En el sur de Santa Fe, por ejemplo, señalaron: “Rindes aceptables, dentro de lo estimado pero muy irregulares, van de 27 a 50 qq/ha [quintales por hectárea]”. Esto muestra que, si bien el promedio no se aleja de un año normal, hay diferencias marcadas entre lotes. En otras zonas los resultados también se ubican en valores esperados. En Cañada de Gómez, por caso, los rindes promedian 40 quintales por hectárea, “mejores a lo esperado inicialmente, pero en línea con un año normal”, según la entidad rosarina. Sin embargo, más allá del volumen, las condiciones en que se cosecha ese grano pasan a ser determinantes.

A nivel regional, el comportamiento es heterogéneo. En zonas donde las lluvias fueron más persistentes, como el sur santafecino y el sudeste cordobés, el avance sigue más lento y con mayores complicaciones. En cambio, en el norte bonaerense se ven resultados que superan lo previsto. En General Pinto, por ejemplo, destacaron que “los que esperaban 40 quintales están viendo rindes de 50 y 55 qq/ha”.

A las dificultades productivas se sumaron problemas operativos. En zonas como Bigand “no pueden arrancar temprano y ya sobre el ocaso, no pueden seguir cosechando”. Según la BCR, esto se debe a la alta humedad: por la mañana el rocío impide el ingreso de las máquinas y hacia la tarde las condiciones vuelven a deteriorarse, lo que reduce las horas efectivas de trabajo y extiende los tiempos de cosecha.

De cara a lo que viene, sostener este ritmo será clave. Según el informe, si se encadenan varios días de buen tiempo, el avance podría acelerarse en una campaña que arrastra demoras desde el inicio por las lluvias.

Mientras tanto, la BCR proyectó un escenario complejo para la próxima campaña de trigo 2026/27. La intención de siembra en la región núcleo muestra una caída del 17%, unas 300.000 hectáreas menos que el ciclo anterior. El problema central es el costo del fertilizante urea, que pasó de US$540 a US$890 por tonelada en un año, lo que llevó la relación urea/trigo de 2,6 a 4,1.

Con un rendimiento objetivo de 40 qq/ha y un precio de US$217 por tonelada para el cereal, los márgenes quedan muy ajustados: en campo propio el resultado es de apenas US$65 por hectárea, mientras que en campo alquilado la ecuación arroja una pérdida de US$128, según los cálculos difundidos por la Bolsa de Comercio de Rosario. Para no perder plata en el alquiler el rinde de indiferencia trepa a 46 qq/ha y en zonas como General Pinto llega a 54 qq/ha. “Es el cuento de la sábana corta”, graficaron los técnicos de la zona de Rojas.

Fuente: Diario La Nación 

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