Ya factura US$150 millones sorpresa en un mercado que en la Argentina crece más que las famosas “tasas chinas”
Apoco de haber sido considerados una alternativa incipiente, los bioinsumos se consolidan hoy como uno de los segmentos de mayor dinamismo dentro del agro.
Con un mercado global que ya supera los US$15.000 millones y proyecciones que lo ubican entre US$25.000 y US$32.000 millones hacia 2030, el crecimiento no solo es sostenido, sino que empieza a marcar un cambio estructural en la forma de producir. En la Argentina, ese proceso se da incluso a mayor velocidad. Con una facturación cercana a los US$150 millones, el sector crece por encima del 14% anual, superior al ritmo del 3% de los insumos químicos tradicionales. “Más que las tasas chinas”, sintetizan en el sector para graficar la magnitud de la expansión, mayor en términos porcentuales al 8/10% anual que creció China durante muchos años.
Detrás de este fenómeno hay algo más profundo que una mejora en las ventas. La biología comienza a ocupar un lugar central en los sistemas productivos, no solo como una alternativa, sino como una herramienta que combina eficiencia, sustentabilidad y respuesta a nuevas demandas ambientales.
Actualmente, el ecosistema local cuenta con unas 115 empresas con productos biológicos registrados y, en términos productivos, el mercado está concentrado en ciertos segmentos: “El mercado en la Argentina está muy concentrado en lo que son inoculantes de soja”Cabio
Sin embargo, el potencial aún es enorme. El mercado local de agroquímicos y fertilizantes supera los US$7000 millones, lo que deja en evidencia el largo camino que todavía tienen por recorrer los biológicos dentro de la matriz productiva. En paralelo, el flujo de inversiones muestra un interés creciente a nivel global.
En este contexto, en el mundo el segmento agtech movilizó US$6070 millones en 2025, con más de 700 startups activas. En el primer trimestre de 2026, ya se contabilizaban a nivel global US$1890 millones, con tickets promedio de US$11,6 millones. Dentro de ese universo, los bioinsumos captaron US$372 millones en 2025 y US$45 millones en el arranque de 2026. Si bien la cifra es relevante, también refleja que el segmento todavía está subcapitalizado frente a otras verticales tecnológicas.
Posición
Para la Cámara Argentina de Bioinsumos (Cabio), el crecimiento local es claro y sostenido. “El mercado de los bioinsumos en la Argentina, con US$150 millones de facturación, tiene un crecimiento de más del 14% anual, más que las tasas chinas”, afirmó Juan Pablo Brichta, tesorero de la entidad.
El directivo puso en contexto la magnitud del cambio. “Son US$150 millones, con respecto a los US$7000 millones que maneja todo el mercado de los químicos”, señaló. Aun así, remarcó el potencial a futuro. “En los próximos años, el potencial de crecimiento de esta industria es enorme”, indicó.
La comparación con otros países de la región también marca diferencias. “Brasil hoy tiene su mercado de US$1500 millones, con tasas de crecimiento mucho más altas”, explicó. En la Argentina, en tanto, el desarrollo todavía está en una etapa inicial. “Estamos en la primera fase de su desarrollo y de la adopción de parte del productor”, sostuvo.
Negocio
Actualmente, el ecosistema local cuenta con unas 115 empresas con productos biológicos registrados y, en términos productivos, el mercado está concentrado en ciertos segmentos. “El mercado en la Argentina está muy concentrado en lo que son inoculantes de soja”, describió Brichta.
No obstante, empiezan a abrirse nuevas oportunidades. “Comienza a haber una apertura a lo que son biofertilizantes y muy incipientemente en lo que es biocontrol”, agregó.
En ese punto, el ingeniero agrónomo destacó desafíos concretos. “Empezamos a tener algunas problemáticas a nivel agro, por ejemplo el carbón de la panoja, donde empieza a haber resistencias en los químicos”, explicó. Para el directivo, ahí aparece una ventana de crecimiento. “Hay una gran oportunidad”, subrayó.
Además, marcó una diferencia clave en la dinámica del sector. “La tasa de crecimiento de los biológicos es del 15% mientras que los químicos es del 3% de crecimiento”, insistió. En ese contexto, también cambia la lógica de inversión. “Hoy empezamos a entender a los biológicos de otra manera, no es solo biomasa”, afirmó. El avance tecnológico también juega su papel. “Con las nuevas herramientas, como la inteligencia artificial, permite acelerar mucho los procesos para entender de qué se trata”, explicó.
En este escenario, planteó la necesidad de un enfoque más integrado. “No somos un Boca y River, tenemos que dejar de echarnos del propio bote”, señaló en relación a la convivencia con las otras dos cámaras del mercado Casafe y Ciafa.
En esa línea, Jimena Sabor, presidente de Cabio, destacó el origen, la evolución y el perfil de la entidad: “Nace en el 2017 como una necesidad que había en el sector de ordenarlo y de generar normativas específicas. No como una cámara tradicional más enfocada en el lobby comercial, sino también en la inversión en I+D”. Además, subrayó el vínculo con el conocimiento. “Nos une toda la cuestión de la investigación y el desarrollo vinculado al sector académico”, agregó.
Uno de los desafíos ha sido adaptarse a marcos regulatorios pensados para otro tipo de insumos, los químicos. “Se tuvo que ir buscando cómo adaptarla para los bioinsumos”, señaló. También en Cabio hicieron foco en la percepción del productor. “Trabajamos mucho en combatir esta idea de que los bioinsumos son humo”, afirmó. En ese sentido destacó la base tecnológica. “Trabajamos en poder darle garantías al productor que detrás de cada producto hay mucha tecnología”, explicó.
En el área técnica identifican cuáles son los segmentos que empujan el crecimiento. “Los bioestimulantes han sido los protagonistas”, indicó Natalia Curcio, directora técnica de Cabio.
Para la experta, estos productos responden a condiciones cada vez más frecuentes y donde el cambio climático aparece como un factor clave. “Atienden situaciones de estrés, de helada, de sequía. Se está dando cada vez más fuerte situaciones climáticas adversas”, señaló. En ese contexto, los biológicos ofrecen soluciones concretas. “Les han dado más respuestas de lo que por ahí los mismos productores esperaban”, afirmó.
A medida que se consolidan, el desafío pasa por escalar. “La industria va más rápido de lo que el Senasa regula”, advirtió.
En definitiva, para Cabio, el crecimiento del mercado de bioinsumos refleja un cambio de paradigma. Más allá de las cifras, dijeron, los bioinsumos dejarán de ser una alternativa para convertirse en protagonista.
Fuente: Diario La Naciòn
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