La industria oleaginosa alcanzó el 90% de uso de su capacidad instalada
La molienda de girasol y el ingreso de soja paraguaya permitieron que las plantas procesadoras argentinas registraran uno de los mayores niveles de actividad de los últimos años, pese al lento ritmo de ventas de soja de los productores.
La industria oleaginosa argentina continúa mostrando un elevado nivel de actividad. En mayo de 2026, las plantas de procesamiento alcanzaron un 90% de utilización de su capacidad instalada, uno de los registros más altos de los últimos años, impulsadas por una fuerte molienda de girasol y el creciente ingreso de soja importada desde Paraguay.
El dato surge del Monitor Agroindustrial elaborado por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), a partir de información oficial correspondiente al ciclo comercial 2025/26.
Fuerte recuperación de la actividad industrial
El índice de utilización de la capacidad instalada mostró un importante salto respecto de abril, cuando se ubicaba en 76%, y también superó el registro de 83% observado en mayo de 2025.
El crecimiento respondió principalmente al incremento del procesamiento de soja y al elevado nivel de molienda de girasol, en un contexto donde la industria continúa abasteciéndose parcialmente con soja importada bajo el régimen de admisión temporaria.
La soja paraguaya fue clave
Durante mayo, la molienda de soja alcanzó 4,18 millones de toneladas, volumen que representó un incremento del 7,8% respecto del mismo mes del año anterior.
De ese total, 1,01 millones de toneladas correspondieron a soja importada desde Paraguay, materia prima que permitió sostener el nivel de actividad de las fábricas frente al menor ritmo de comercialización de la producción local.
El régimen de admisión temporaria posibilita el ingreso de soja para su procesamiento y posterior exportación como aceite, harina y otros subproductos con mayor valor agregado.
El girasol también impulsó la actividad
Otro de los motores del crecimiento industrial fue el complejo girasol.
En mayo, las plantas procesaron 548.000 toneladas, el segundo mayor volumen histórico para ese mes.
El récord absoluto de molienda de girasol continúa siendo el registrado en abril de 2026, cuando se industrializaron 565.000 toneladas, consolidando una campaña con elevada actividad para este cultivo.
Ventas de soja todavía retrasadas
El buen desempeño de la industria contrasta con el comportamiento comercial de los productores argentinos.
Según los últimos datos oficiales disponibles al 1 de julio, la industria había adquirido 18,4 millones de toneladas de soja, frente a 19,1 millones registradas en igual fecha de 2025.
Además, de las compras realizadas este año, 7,43 millones de toneladas permanecían sin precio fijado, reflejando una comercialización más lenta que el promedio histórico.
Un dato positivo para el complejo exportador
El elevado nivel de utilización de la capacidad instalada representa una señal favorable para el complejo agroindustrial argentino, ya que permite mejorar la eficiencia de las plantas, incrementar la producción de aceite y harina de soja y sostener el flujo de exportaciones de productos con mayor valor agregado.
La continuidad de este nivel de actividad dependerá, entre otros factores, del ritmo de ventas de la cosecha local, de la disponibilidad de soja importada y de la evolución de la demanda internacional de subproductos oleaginosos.