Competitividad: qué necesita Argentina para ganar mercado en las exportaciones de maíz y soja
Un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) advirtió que la competitividad de las exportaciones argentinas de maíz y soja dependerá cada vez más de factores como los precios FOB, el tipo de cambio y los costos logísticos.
La competencia por abastecer el mercado internacional de maíz y soja es cada vez más exigente. Según un análisis elaborado por Marianela De Emilio, especialista del Centro de Investigación en Economía y Prospectiva (CIEP) del INTA, los tres grandes exportadores del continente americano concentran entre el 70% y el 80% del comercio mundial de maíz y cerca del 90% de las exportaciones de soja, aunque el liderazgo entre ellos ha cambiado de manera significativa en las últimas dos décadas.
El trabajo destaca que Brasil es el gran ganador del mercado internacional de soja. En apenas veinte campañas pasó de representar el 30% al 62% de las exportaciones mundiales, mientras que Estados Unidos redujo su participación del 45% al 24% y Argentina descendió del 8% al 4%.
En maíz, en cambio, Estados Unidos mantiene el liderazgo con cerca del 38% de las exportaciones globales. Brasil ocupa actualmente el segundo lugar con alrededor del 20%, mientras que Argentina conserva el tercer puesto con una participación cercana al 18%.
Cómo evolucionan las exportaciones en 2026
El informe señala que durante 2026 Estados Unidos mantuvo un fuerte ritmo exportador de maíz, superando las 7 millones de toneladas mensuales, con precios FOB que oscilaron entre US$ 222 y US$ 227 por tonelada.
Argentina, por su parte, exportó cerca de 5 millones de toneladas mensuales desde marzo, con valores muy similares, mientras que Brasil redujo temporalmente sus embarques durante el primer semestre, como ocurre habitualmente antes de la comercialización de la cosecha de maíz safrinha.
En soja, el protagonismo volvió a quedar en manos de Brasil, que desde marzo exportó más de 14 millones de toneladas por mes, impulsado por una cosecha récord.
Argentina mostró un crecimiento gradual de sus ventas a partir de mayo, coincidiendo con el ingreso de la nueva cosecha, aunque con un promedio cercano a 3 millones de toneladas mensuales, incluyendo harina y aceite de soja.
El costo logístico sigue siendo un desafío
Uno de los principales factores que condicionan la competitividad argentina continúa siendo la logística.
El estudio explica que los grandes mercados importadores —como China, México, la Unión Europea, Japón y el sudeste asiático— se encuentran, en promedio, más cerca de los puertos de Brasil y Estados Unidos.
En algunos destinos la diferencia de costos marítimos es reducida, como ocurre con China. Sin embargo, en otros mercados, como México, el transporte desde Argentina puede costar hasta US$ 9 por tonelada más que desde Estados Unidos, reduciendo la competitividad de la oferta nacional.
Ante esa situación, los exportadores argentinos suelen compensar parte de ese sobrecosto ofreciendo precios FOB más bajos, aunque ello reduce los márgenes de rentabilidad.
El tipo de cambio también define la competitividad
Otro de los factores analizados por el INTA es la evolución del tipo de cambio.
La especialista explica que una moneda local apreciada reduce la competitividad exportadora porque limita la capacidad de ofrecer precios más atractivos al mercado internacional.
Durante abril y mayo, en plena comercialización de la cosecha sudamericana, tanto Argentina como Brasil registraron períodos de apreciación cambiaria que condicionaron la formación de precios y obligaron a los exportadores a realizar ajustes para mantener presencia en los mercados internacionales.
Un mercado donde cada dólar cuenta
El informe concluye que la competencia entre Argentina, Brasil y Estados Unidos se define por diferencias cada vez más pequeñas.
Factores como el precio FOB, el costo de los fletes, el tipo de cambio y la disponibilidad permanente de mercadería pueden inclinar las compras internacionales hacia uno u otro origen.
Para los productores, comprender esas variables resulta clave para identificar oportunidades comerciales y capturar mejores precios, mientras que para el país representa un desafío estratégico para sostener la competitividad del complejo agroexportador.
El análisis del INTA muestra que el liderazgo exportador ya no depende únicamente del volumen producido. En un escenario internacional cada vez más competitivo, mejorar la eficiencia logística, mantener condiciones cambiarias favorables y asegurar una oferta constante serán aspectos determinantes para que Argentina preserve su participación en los mercados mundiales de maíz, soja y sus derivados.
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