La familia que introdujo el Angus en Argentina mantiene su legado en Palermo
Hace 147 años, Carlos Francisco Guerrero Cueto introdujo los primeros ejemplares de Aberdeen Angus en Argentina, dando origen a una de las historias más emblemáticas de la ganadería nacional. Hoy, su tataranieto, Carlos José Pestalardo Guerrero, continúa ese legado al frente de la cabaña Charles de Guerrero, que vuelve a competir en la Exposición Rural de Palermo con una fuerte apuesta por la genética y la innovación.
La historia de la cabaña Charles de Guerrero está estrechamente ligada al nacimiento de la raza Angus en Argentina. En 1879, Carlos Francisco Guerrero Cueto importó desde Escocia dos vaquillonas y un toro Aberdeen Angus, sentando las bases del desarrollo de una genética que con el paso de las décadas se convertiría en una de las más importantes de la ganadería argentina.
Casi un siglo y medio después, la tradición continúa con la sexta generación familiar. Carlos José Pestalardo Guerrero, ingeniero en Producción Agropecuaria y tataranieto del pionero, asegura que la historia no representa una carga, sino un compromiso permanente con la mejora genética. "Siempre me preguntan si la historia pesa. Yo considero que es un respaldo y una marca para seguir superando. Lo más lindo es ver que, con 147 años, la cabaña sigue a la vanguardia, compite en Palermo, gana premios y tiene genética utilizada masivamente en todo el país", destacó.
Actualmente, la cabaña cuenta con 200 vacas de pedigree, 300 animales puros controlados y cerca de 2.000 madres, consolidando un programa de selección genética enfocado en la productividad y la eficiencia.
Entre los principales objetivos del mejoramiento figuran la eficiencia de conversión, la facilidad de parto, el peso al destete y la calidad de carcasa, características cada vez más demandadas tanto por otras cabañas como por los sistemas comerciales de producción de carne. "Nos enorgullece mucho que nuestra genética sea demandada por otras cabañas para producir sus propios reproductores y también por establecimientos comerciales dedicados a la producción de carne", señaló.
Palermo, una vidriera histórica
La presencia de Charles de Guerrero en la Exposición Rural de Palermo forma parte de una tradición que atraviesa generaciones. Para la familia, la muestra no solo representa un escenario competitivo, sino también un espacio de encuentro con clientes, colegas y amigos del sector. "Es muy lindo estar acá. Llegar es fácil, lo difícil es mantenerse, y eso venimos a demostrar año tras año. Palermo es una vidriera, pero también un punto de encuentro que nos llena de orgullo", afirmó.
El criador recuerda especialmente sus primeros pasos junto a su abuelo en las pistas de la Rural y el momento en que, con apenas 25 años, asumió la conducción de la empresa familiar.
En cada edición de Palermo lo acompañan primos, tías y otros integrantes de la familia, a quienes define como "los guerreros", unidos por una misma pasión por la ganadería y por el desafío de mantener vigente un legado iniciado hace casi siglo y medio. "A esto lo llevo muy adentro. Es un trabajo que disfruto mucho y soy consciente de la suerte que tengo de poder hacerlo", concluyó.
Con seis generaciones dedicadas a la selección genética y casi 150 años de historia, la cabaña Charles de Guerrero continúa siendo una referencia del Angus argentino, demostrando que tradición e innovación pueden avanzar de la mano para fortalecer la ganadería nacional.
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