Todavía resta vender el 30% de la cosecha de trigo y el Mar Negro sostiene los precios
Con el 95% del trigo 2026/27 ya sembrado en Argentina, todavía resta comercializar el 30% de la cosecha 2025/26, equivalente a unas 7,2 millones de toneladas disponibles para vender, mientras las tensiones en la región del Mar Negro sostienen las cotizaciones internacionales y fortalecen las operaciones de trigo nuevo, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
La BCR indicó que, a pesar del fuerte incremento de la producción, el ritmo de comercialización de la campaña 2025/26 se ubica por debajo del promedio histórico para esta época del año. Hasta comienzos de agosto se había vendido el 70% de la cosecha, cuando el promedio de las últimas cinco campañas ronda el 86%.
En términos absolutos, las ventas acumuladas alcanzan las 19 millones de toneladas, un volumen que se encuentra en línea con el máximo histórico registrado en 2022. Sin embargo, si se descuenta el trigo destinado a semilla, todavía quedan 7,2 millones de toneladas por colocar y cerca de 9 millones de toneladas aún no tienen precio fijado.
Las fijaciones del trigo nuevo ganan protagonismo
Durante julio, el mayor dinamismo se observó en las operaciones de la próxima campaña. Entre el 8 y el 29 de julio, el volumen de trigo 2026/27 con precio hecho aumentó en 573.000 toneladas, un registro 4,5 veces superior al del mismo período del ciclo anterior y más del doble del promedio de los últimos cinco años.
La mejora de las cotizaciones fue uno de los principales factores que impulsó esta dinámica. El precio pizarra del trigo subió casi 10 dólares por tonelada desde comienzos de julio hasta ubicarse en torno a los US$ 209 por tonelada, mientras que los futuros de diciembre alcanzaron aproximadamente US$ 219 por tonelada.
Esa diferencia entre el disponible y las posiciones diferidas elevó el atractivo financiero de retener mercadería y vender más adelante, con rendimientos equivalentes de entre 13% y 20% anualizados para diciembre y enero, los valores más altos para esta época del año en los últimos cinco años.
El Mar Negro vuelve a marcar el pulso del mercado
El principal sostén de los precios internacionales continúa siendo el conflicto en la región del Mar Negro. Rusia restringió el transporte marítimo a través del mar de Azov luego de ataques con drones sobre buques rusos, lo que incrementó la volatilidad del mercado.
Según datos citados por la BCR, Rusia y Ucrania concentran cerca del 30% de las exportaciones mundiales de trigo, por lo que cualquier alteración logística impacta rápidamente sobre las cotizaciones globales. Los costos del seguro de guerra para los fletes que salen del Mar Negro llegaron a duplicarse en pocas semanas, encareciendo las operaciones y generando cautela entre los compradores internacionales.
Como consecuencia, los precios FOB de Rusia y Ucrania ajustaron a la baja para mantener competitividad, mientras el trigo argentino acompañó la suba internacional y quedó entre los orígenes menos competitivos del mercado exportador.
Argentina enfrenta un desafío comercial
Pese a la abundante oferta disponible, el nivel de embarques programados (line-up) para trigo argentino ronda las 339.000 toneladas, un volumen considerado promedio para esta época del año. Esto implica que el país deberá acelerar la colocación del remanente de la campaña 2025/26 para evitar una mayor acumulación de stocks antes del ingreso de la próxima cosecha.
En paralelo, la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que los mercados de soja y maíz en Chicago atraviesan una etapa de fuerte volatilidad: desde los máximos alcanzados a fines de julio, los futuros de soja retrocedieron alrededor de 5% y los de maíz cerca de 6%, mientras el clima en Estados Unidos seguirá siendo el principal factor de presión sobre los precios durante agosto.
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