Niño fuerte: la región cambia sus estrategias y apuesta a siembras más ofensivas

El escenario climático previsto para octubre, noviembre y diciembre obliga a replantear decisiones. Adelantar fechas de siembra, elegir ciclos más cortos, aumentar densidades y reforzar el manejo sanitario aparecen entre las principales estrategias.

Niño fuerte: la región cambia sus estrategias y apuesta a siembras más ofensivas

La posibilidad de un Niño fuerte a muy fuerte comienza a modificar las estrategias productivas en la Región Núcleo. Los técnicos consultados por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) coinciden en que, después de varias campañas marcadas por la escasez de agua, el productor debe “cambiar el chip” y prepararse para un escenario de mayores precipitaciones durante la primavera.

Las proyecciones de GEA/BCR estiman un incremento de las lluvias de 30% en octubre, 70% en noviembre y hasta 90% en diciembre, aunque el impacto final dependerá de la distribución de las precipitaciones y de la evolución de las reservas de agua en los perfiles.

“Hay que actuar y prepararse. Ahora es el momento”, es una de las frases que sintetiza el cambio de enfoque entre los asesores de la región.

Más agua, pero con reservas todavía ajustadas

El escenario presenta una particularidad: pese a la expectativa de lluvias abundantes, la Región Núcleo llega a esta campaña con reservas de agua inferiores a las del año pasado.

Actualmente, las reservas son entre regulares y escasas en aproximadamente el 80% de la región, mientras que en agosto de 2025 se encontraban entre las mejores de los últimos cinco años.

Esta situación podría funcionar inicialmente como un amortiguador frente a un Niño lluvioso, especialmente en el este de la región central. Sin embargo, la evolución de las napas y la distribución de las precipitaciones serán determinantes para evitar excesos y anegamientos.

En paralelo, los modelos meteorológicos prevén lluvias para los próximos días principalmente sobre la Mesopotamia, especialmente Entre Ríos, mientras que para buena parte del resto del país se espera tiempo más estable.

Para el viernes 21, en tanto, existe una baja probabilidad de chaparrones muy aislados e intermitentes entre la mañana y las primeras horas de la tarde en el sudeste de la zona GEA.

El campo cambia el enfoque: de defenderse de la sequía a aprovechar el agua

Después de varias campañas en las que la estrategia estuvo centrada en reducir el riesgo asociado a la falta de lluvias, los técnicos comienzan a recomendar planteos más ofensivos.

La lógica es aprovechar el agua disponible para transformar una eventual mayor oferta hídrica en más kilos de producción.

Entre las principales estrategias aparecen:

  • Adelantar las fechas de siembra.
  • Elegir ciclos y grupos de madurez más cortos.
  • Incrementar la densidad de plantas.
  • Aumentar la fertilización nitrogenada.
  • Reforzar el monitoreo sanitario.
  • Modificar la proporción entre maíz temprano y tardío.

Adelantar la siembra, una de las principales decisiones

La modificación de la fecha de siembra aparece como la estrategia más mencionada por los asesores, con 38% de las respuestas.

Para el maíz temprano se evalúa adelantar la implantación entre una y dos semanas, con el objetivo de ubicar el período crítico durante diciembre, cuando se esperan mayores precipitaciones, y reducir la exposición a posibles golpes de calor de enero.

La misma lógica se aplica a la soja. En Marcos Juárez, por ejemplo, los técnicos analizan comenzar con la soja de primera entre el 10 y el 15 de octubre, cuando habitualmente las labores arrancan alrededor del 20.

En soja de segunda, el objetivo es aprovechar cada día ganado en la fecha de siembra, especialmente ante un escenario Niño.

Más agua también significa más presión sanitaria

El manejo sanitario concentra el 23% de las menciones entre las estrategias señaladas por los técnicos.

La mayor disponibilidad de humedad, combinada con temperaturas en ascenso, puede generar condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades.

Por eso, el trigo requiere un monitoreo especialmente intenso, aunque la vigilancia también comienza a extenderse hacia los cultivos de verano.

En Pergamino y Venado Tuerto ya se detectaron los primeros indicios de mancha amarilla. Por el momento, los técnicos consideran que la situación requiere seguimiento, pero no justificó aplicaciones de fungicidas.

Soja: grupos de madurez más cortos

La elección de ciclos y grupos de madurez reúne el 15% de las respuestas.

En soja, algunos asesores evalúan incrementar el uso de grupos IV y, particularmente, grupos IV cortos, que han mostrado buenos resultados en ambientes de alto potencial.

La estrategia apunta a adaptar el ciclo del cultivo a un escenario en el que la disponibilidad de agua podría ser mayor durante buena parte de la primavera y comienzos del verano.

Maíz: más plantas y más nitrógeno

Otra de las alternativas es aumentar la densidad de siembra y elevar la apuesta por la fertilización nitrogenada. Esta estrategia representa el 8% de las menciones.

En zonas como Corral de Bustos y Monte Buey se analiza incorporar unas 5.000 plantas más por hectárea y, en determinados híbridos, llegar hasta 10.000 plantas adicionales, acompañadas por mayores dosis de nitrógeno.

La intención es aprovechar el mayor potencial productivo que podría generar una campaña con mejores condiciones hídricas.

¿Más maíz temprano y menos tardío?

El escenario también podría modificar la distribución de las fechas de siembra del maíz.

Después de varias campañas de Niña en las que el maíz tardío ganó participación como herramienta para reducir riesgos, el mayor potencial de lluvias vuelve a favorecer al maíz temprano.

Sin embargo, no será una estrategia uniforme. En zonas con riesgo de anegamiento, los técnicos recomiendan mantener precauciones.

En General Villegas, por ejemplo, advierten que los lotes identificados como inundables podrían requerir una demora en la fecha de siembra y una mayor participación de maíces tardíos.

El nivel de las napas también genera preocupación. En algunos campos de la región se ubican actualmente entre 90 centímetros y 1,40 metros de profundidad.

Por eso, además de ajustar las decisiones agronómicas, algunos productores comenzaron a trabajar en la limpieza de canales, el manejo del escurrimiento y el acondicionamiento de caminos rurales.

El trigo mantiene un muy buen estado

Mientras se prepara la campaña gruesa, el trigo sostiene una condición destacada.

El 95% de los lotes de la Región Núcleo presenta condiciones entre excelentes y muy buenas, un nivel similar al registrado durante la misma etapa de la campaña anterior.

Alrededor del 70% de los lotes se encuentra en macollaje, mientras que otro 30% ya ingresó en encañazón.

En Monte Buey y Corral de Bustos se destacan las buenas reservas de humedad, mientras que en Pergamino los técnicos remarcan el buen número de plantas y una coloración verde intensa asociada a una adecuada nutrición nitrogenada.

El punto de partida vuelve a generar expectativas de buenos rindes, aunque todavía queda buena parte del ciclo por delante y las lluvias y temperaturas serán determinantes para convertir el buen estado actual en rendimiento.

Aparecen las primeras enfermedades

Las condiciones de humedad comienzan a generar las primeras alertas sanitarias.

En Pergamino y Venado Tuerto se detectó mancha amarilla. Por ahora, la recomendación es intensificar el seguimiento y evaluar la evolución antes de decidir aplicaciones.

En Carlos Pellegrini y Corral de Bustos todavía no se observan focos, aunque los técnicos advierten que la combinación de humedad persistente y temperaturas más elevadas podría acelerar la aparición de enfermedades foliares.

El maíz tardío sigue sin poder secarse

La cosecha de maíz tardío y de segunda continúa demorada por los elevados niveles de humedad.

Durante la última semana apenas avanzó 4 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 77% del área.

Las lluvias volvieron a ralentizar las labores y la humedad de los granos continúa siendo el principal obstáculo. La expectativa está puesta ahora en el ingreso de aire más frío y seco para poder avanzar sobre las aproximadamente 65.000 hectáreas que todavía permanecen pendientes de cosecha.

Una campaña que exige cambiar el chip

El posible Niño fuerte a muy fuerte plantea un escenario diferente al de las últimas campañas. La clave ya no será únicamente conservar el agua, sino administrar el exceso y aprovecharlo productivamente sin que se transforme en un problema.

Para los técnicos de la Región Núcleo, el momento de ajustar las estrategias es ahora: fechas de siembra, genética, densidad, fertilización y manejo sanitario serán algunas de las herramientas para transformar una mayor oferta hídrica en rendimiento.

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