La soja ganaría superficie y la chicharrita condiciona al maíz en 2026/27

La intención de siembra relevada en Córdoba anticipa una campaña con cambios: la soja sería el único cultivo estival con crecimiento interanual, mientras que el maíz perdería cerca de 4% de superficie y se acercaría a 3,4 millones de hectáreas.

La soja ganaría superficie y la chicharrita condiciona al maíz en 2026/27

 La campaña agrícola 2026/27 comienza a definirse en Córdoba con una mayor intención de siembra de soja y una reducción del área destinada a maíz, maní, girasol y sorgo. El relevamiento realizado por el Departamento de Información Agronómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) entre el 3 y el 9 de agosto muestra que la incertidumbre vinculada a la chicharrita del maíz aparece nuevamente como uno de los factores que condicionan la planificación del cereal.

La primera estimación de superficie para los cultivos estivales indica que la soja sería el único cultivo que incrementaría su área respecto de la campaña anterior. En el caso del maíz, la intención de siembra caería alrededor de 4%, hasta ubicarse cerca de los 3,4 millones de hectáreas.

A pesar de la baja interanual, el maíz continuaría por encima de su promedio histórico, al igual que el girasol. En cambio, soja y maní permanecerían por debajo de sus valores habituales.

Precio y rentabilidad, al frente de las decisiones

El precio y la rentabilidad esperada aparecen como los principales factores considerados por los productores al momento de definir la superficie de los cultivos estivales.

Según el relevamiento de la BCCBA, estas variables tuvieron una incidencia particularmente importante en las decisiones vinculadas al maní y el girasol.

En soja y sorgo, en tanto, ganó relevancia la necesidad de mantener una adecuada rotación de cultivos. Para el maíz y el girasol, el pronóstico climático tuvo un peso mayor en la planificación.

También fueron mencionados otros factores, entre ellos el costo de los fertilizantes, los arrendamientos y diferentes aspectos relacionados con el manejo de los lotes.

La chicharrita vuelve a pesar sobre el maíz

Uno de los principales puntos de atención para la campaña 2026/27 es la presencia de Dalbulus maidis, vector asociado al complejo del achaparramiento del maíz.

Los colaboradores de la BCCBA señalaron de manera recurrente la incertidumbre generada por la presencia de la plaga. Sin embargo, el impacto no es uniforme en toda la provincia.

Las menciones se concentraron especialmente en departamentos del centro-norte y este de Córdoba, donde la chicharrita fue identificada como un factor determinante para definir la superficie destinada al cereal.

Hacia el sur y sudeste provincial, en cambio, las referencias a este problema fueron prácticamente nulas.

Esta diferencia territorial estaría llevando a algunos productores a reconsiderar especialmente la superficie de maíz tardío y, en determinadas zonas, a trasladar hectáreas hacia soja, sorgo o girasol.

Maíz guacho: el factor que preocupa entre campañas

El relevamiento también analizó la presencia de maíz guacho en Córdoba debido a su importancia como fuente de alimento para Dalbulus maidis durante el período entre campañas.

En términos generales, las categorías de presencia nula y baja concentraron cerca del 85% de las respuestas. No obstante, se observaron diferencias entre departamentos.

En sectores del centro-norte provincial, como Juárez Celman, Ischilín y Totoral, se registró una mayor proporción de presencia media.

En el centro-sur, por el contrario, predominaron ampliamente los niveles nulos y bajos.

La persistencia de plantas voluntarias adquiere relevancia sanitaria porque puede mantener el denominado “puente verde”, permitiendo la continuidad de la chicharrita entre una campaña y otra.

De acuerdo con el informe N.º 49 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, publicado el 1 de septiembre de 2026, hacia fines de agosto se observó una disminución en la abundancia del vector en las regiones Centro-Norte y Centro-Sur.

De todos modos, el monitoreo continuará siendo clave durante la transición hacia la primavera y el comienzo de las primeras siembras de maíz.

La soja enfrenta un problema con la calidad de la semilla

Mientras la soja aparece como el cultivo con mayor intención de crecimiento en superficie, el sector enfrenta otro desafío: la calidad de la semilla disponible para la nueva campaña.

Los análisis realizados por el Laboratorio de Semillas de la BCCBA mostraron un deterioro respecto del ciclo anterior.

El 72% de las muestras analizadas alcanzó o superó un Poder Germinativo (PG) del 80%. En la campaña anterior, ese porcentaje había llegado al 87%.

La caída estaría relacionada principalmente con las abundantes precipitaciones registradas durante abril. Los excesos de humedad demoraron la cosecha y prolongaron la exposición de las semillas maduras a condiciones desfavorables, favoreciendo su deterioro.

Por este motivo, además del aumento de superficie previsto para la oleaginosa, la calidad de la semilla será un aspecto determinante para la implantación del cultivo.

Un invierno húmedo prepara el escenario para la campaña

El contexto climático también será determinante para las decisiones de siembra.

Durante julio y agosto, las precipitaciones se ubicaron por encima del promedio histórico en toda Córdoba. La mayor disponibilidad de agua permitió avanzar con la recarga de los perfiles de cara a la campaña estival.

Sin embargo, las condiciones húmedas también favorecieron en algunos sectores la emergencia y persistencia de maíces guachos, un factor que adquiere importancia dentro de la estrategia de manejo de Dalbulus maidis.

Para septiembre, octubre y noviembre, el Servicio Meteorológico Nacional prevé para gran parte de Córdoba una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal.

En cuanto a las temperaturas medias, el escenario proyectado apunta a valores inferiores a los habituales.

El Niño aporta humedad, pero el escenario seguirá bajo monitoreo

La perspectiva climática se desarrolla además bajo condiciones de El Niño ya establecidas, un escenario que podría favorecer una buena disponibilidad hídrica durante el comienzo de la campaña 2026/27.

De todas maneras, la evolución productiva dependerá no solamente del volumen total de lluvias, sino también de su distribución temporal y espacial.

Con este escenario, la campaña estival cordobesa comienza a mostrar una configuración diferente a la del ciclo anterior: la soja aparece como la principal ganadora en superficie, mientras que el maíz enfrenta nuevamente el desafío sanitario de la chicharrita.

La evolución de la plaga, el comportamiento climático durante la primavera y la calidad de la semilla serán tres variables clave para confirmar las decisiones de los productores en las próximas semanas.

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