Cadena de frío: la clave para que las pymes puedan crecer
El Clúster Quesero de Villa María amplía su infraestructura logística con cámaras frigoríficas, almacenamiento, preparación de pedidos y transporte. Un modelo que permite a las pymes alimentarias crecer sin afrontar grandes inversiones propias.
La logística y la cadena de frío se convirtieron en factores estratégicos para la industria alimentaria. Para muchas pequeñas y medianas empresas, aumentar la producción no depende únicamente de contar con capacidad industrial: también requiere disponer de espacio para almacenar, conservar y distribuir la mercadería.
En este escenario, el modelo de infraestructura compartida que funciona en el Clúster Quesero de Villa María aparece como una alternativa para acompañar el crecimiento de las pymes sin obligarlas a realizar grandes inversiones en depósitos y cámaras frigoríficas.
Durante una recorrida por las instalaciones, Sergio Gustavo Cesarini explicó las características del esquema logístico y las diferentes prestaciones disponibles para las empresas de la región.
“Es un desarrollo logístico muy complejo”, señaló Cesarini, al explicar que existen productores con capacidad para incrementar sus volúmenes de elaboración, pero que encuentran un límite cuando necesitan almacenar la mercadería producida.
Crecer sin invertir en infraestructura propia
Uno de los principales desafíos para una empresa que aumenta su producción aparece después de la elaboración: dónde guardar los productos y cómo garantizar que lleguen al mercado en las condiciones adecuadas.
La construcción de depósitos, cámaras frigoríficas y espacios de distribución requiere inversiones importantes que pueden resultar difíciles de afrontar para una pyme.
Además, la necesidad de almacenamiento puede variar durante el año. Por ese motivo, contar con infraestructura logística de terceros permite contratar capacidad de acuerdo con las necesidades de cada empresa, evitando mantener instalaciones propias que podrían quedar subutilizadas.
El esquema desarrollado en Villa María contempla diferentes servicios, entre ellos almacenamiento, preparación de pedidos, distribución y transporte terrestre, lo que permite integrar varias etapas de la logística en una misma operatoria.
Una cadena de frío preparada para distintos volúmenes
En el caso de los alimentos refrigerados, la infraestructura adquiere una importancia todavía mayor.
La cadena de frío permite conservar los productos bajo las condiciones de temperatura necesarias desde su almacenamiento hasta su distribución, un aspecto fundamental para preservar la calidad y seguridad de los alimentos.
Dentro del Clúster Quesero funcionan distintas cámaras frigoríficas con capacidades diferenciadas.
Según los datos brindados durante la recorrida, la Cámara 1 cuenta con 670 posiciones, mientras que la Cámara 2 se encuentra en obra y tendrá un sistema automatizado con una capacidad proyectada de 1.300 posiciones.
A su vez, la Cámara 7 dispone actualmente de 2.400 posiciones, convirtiéndose en uno de los principales espacios de almacenamiento del complejo.
En términos logísticos, una posición corresponde al espacio destinado a un pallet estándar con mercadería. De esta manera, la capacidad disponible permite atender necesidades de almacenamiento de empresas con diferentes escalas de producción.
No todo necesita refrigeración
La infraestructura también contempla productos que no requieren almacenamiento en frío.
El complejo dispone de una nave destinada a mercadería que puede conservarse a temperatura ambiente, como ocurre con determinados alimentos, entre ellos el dulce de leche.
Esta posibilidad amplía el universo de empresas que pueden utilizar los servicios y permite concentrar diferentes necesidades logísticas dentro de una misma estructura.
Una solución para las pymes alimentarias
El principal diferencial del modelo no está solamente en la cantidad de posiciones disponibles, sino en la posibilidad de compartir infraestructura y distribuir los costos entre diferentes empresas.
Para una pyme, tercerizar el almacenamiento puede significar liberar recursos que de otra manera deberían destinarse a la construcción o ampliación de depósitos.
El mismo criterio se aplica a la distribución y el transporte. En lugar de desarrollar una estructura propia para cada etapa, las empresas pueden acceder a servicios especializados de acuerdo con el volumen que necesitan movilizar.
Esto adquiere especial relevancia para sectores como la industria láctea, donde los niveles de producción y comercialización pueden experimentar variaciones y donde la conservación adecuada resulta indispensable.
La logística como parte de la estrategia productiva
El crecimiento de una empresa alimentaria no termina cuando sale el producto de la fábrica. La capacidad de almacenarlo, conservarlo y llevarlo al destino final también puede determinar cuánto puede producir y vender.
Por eso, la infraestructura logística comienza a ocupar un lugar central dentro de las estrategias de expansión de las pymes.
El modelo impulsado en Villa María plantea justamente esa posibilidad: producir más sin que la falta de espacio o de infraestructura propia se convierta en un freno para el crecimiento.
Con cámaras frigoríficas, almacenamiento seco, preparación de pedidos, distribución y transporte, el Clúster Quesero suma herramientas que pueden facilitar la expansión de las empresas y fortalecer el entramado de la industria alimentaria regional.
Por Luis Ciucci Prensa SRR Enviado Especial
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