Semáforo agropecuario: 9 economías regionales en rojo y solo 4 en verde
El monitoreo mensual de las 19 actividades productivas del agro muestra un escenario predominantemente crítico en Argentina. Con 9 economías en rojo, 6 en amarillo y tan solo 4 en verde, el sector enfrenta graves desequilibrios entre una oferta en aumento y una demanda interna debilitada tras años de caída en el poder adquisitivo.
El semáforo de economías regionales evaluó la situación actual de 19 actividades productivas del sector agropecuario nacional, dejando en evidencia una mirada global mayoritariamente negativa. Según el reporte, nueve actividades se encuentran en rojo, seis en amarillo y solo cuatro logran posicionarse en verde (granos, bovinos, ovinos y miel).
Para determinar la clasificación de cada sector, el informe se basa en tres pilares fundamentales:
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Pilar de negocio: Evalúa la relación entre precios de venta y costos de producción.
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Pilar de mercados: Analiza el consumo interno, las exportaciones y las importaciones.
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Pilar productivo: Sopesa los niveles de stock, el área sembrada o destinada y la producción final.
Las causas detrás del número rojo
El factor común entre las actividades en alerta roja —entre las que destacan la leche, el vino y la yerba mate— es un marcado desequilibrio entre la oferta y la demanda. Durante la última campaña se registraron niveles de producción elevados respecto a años anteriores; sin embargo, la demanda interna se mantiene deprimida debido al estancamiento económico que arrastra el país desde 2011, afectando de manera directa el poder de compra de los consumidores.
Adicionalmente, varios de estos sectores enfrentan caídas en la demanda externa por conflictos internacionales o retrocesos estructurales en el consumo global per cápita. En productos de ciclos largos o acumulables (como el vino o la yerba mate), el exceso de oferta no se ajusta rápidamente en una sola campaña, trasladando los excedentes de stock de un año a otro.
La brecha entre el productor y el consumidor final
En los sectores más golpeados se ha observado una pérdida sistemática de la participación del productor en el precio final del producto. Mientras las industrias y los canales de comercialización absorben o trasladan sus incrementos de costos al precio en góndola, el eslabón primario actúa como la principal variable de ajuste.
Aunque los precios abonados por el consumidor tampoco han crecido al ritmo de la inflación general, la caída en los valores que percibe el productor primario resulta considerablemente mayor, empujando a varios sectores a situaciones de crisis severa.
La ganadería bovina: la excepción positiva
En contraposición, la ganadería bovina se sostiene en la franja verde impulsada por precios récord en el mercado internacional (destacando destinos como la cuota Hilton e Israel) y una oferta local actualmente restringida. A este escenario se le suma el inicio de un proceso de retención de hembras detectado en los últimos meses, lo que anticipa un intento de recomposición del stock ganadero que mantendrá la oferta ajustada y los precios firmes durante los próximos 12 a 18 meses.
Por Luis Ciucci Prensa SRR Enviado Especial Aniversario Coninagro
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