Riego: cada milímetro puede convertirse en producción y margen
Un análisis basado en información de INTA Manfredi muestra que la respuesta al agua cambia según el cultivo y que el verdadero impacto del riego se mide no solo en kilos adicionales, sino también en el margen económico que genera.
El valor del riego puede analizarse mucho más allá de la cantidad de agua que necesita un cultivo. Una de las preguntas centrales para evaluar su impacto económico es cuánta producción adicional genera cada milímetro aplicado y qué margen queda después de afrontar los costos necesarios para obtenerla.
Un análisis realizado a partir de información generada por INTA Manfredi sobre trigo, soja de segunda, maíz y alfalfa compara la respuesta productiva y económica de distintos cultivos bajo riego.
Los resultados muestran que no todos los milímetros tienen el mismo valor productivo, ya que la respuesta depende del cultivo, su demanda hídrica y su capacidad para transformar el agua disponible en rendimiento.
Maíz: la mayor respuesta física al agua
Una de las formas de medir la eficiencia del riego es calcular cuántos kilos adicionales se obtienen por cada milímetro aplicado.
En el análisis presentado, el maíz alcanza una respuesta cercana a 28 kilos de producción adicional por cada milímetro de agua, ubicándose entre los cultivos evaluados con mayor productividad física del recurso.
Sin embargo, medir solamente los kilos obtenidos no alcanza para determinar el resultado económico. El precio del producto y los costos adicionales asociados al riego modifican sustancialmente el margen final.
El precio de los granos también cambia la ecuación
La producción adicional generada por el agua debe valorarse de acuerdo con el precio de cada producto.
El estudio utiliza un escenario de precios considerado poco favorable para los granos y también contempla la situación de la alfalfa y el valor del heno. Bajo esas condiciones, el análisis busca determinar cuánto margen adicional puede generar el agua una vez descontados los costos incrementales.
Esto permite pasar de una evaluación estrictamente agronómica a una mirada económica del riego.
Cuánto cuesta producir una tonelada adicional
Otro de los indicadores considerados es el costo adicional necesario para generar cada tonelada de producción bajo riego.
En el caso del maíz, el análisis estima un costo adicional de US$129 por tonelada. Para la alfalfa, el valor llega a US$177,4 por tonelada, mientras que en trigo se ubica en US$166 por tonelada.
Estos valores deben interpretarse como costos adicionales respecto del esquema de producción en secano y dentro de los supuestos utilizados en el análisis.
Por eso, una mayor respuesta productiva al agua no implica automáticamente un mayor resultado económico: también es necesario considerar cuánto cuesta obtener esa producción y a qué precio puede comercializarse.
El margen bruto adicional como indicador
Para evaluar una eventual inversión en riego, el análisis propone observar el margen bruto adicional, es decir, el resultado económico extra generado por el agua después de descontar los costos adicionales asociados a la mayor producción.
Esta perspectiva permite comparar los cultivos no solamente por rendimiento, sino por la capacidad de transformar el recurso hídrico en un resultado económico.
La cuestión adquiere todavía mayor relevancia cuando el riego se incorpora dentro de una rotación agrícola y no se analiza cada cultivo de manera aislada.
El valor del agua aparece en toda la rotación
El análisis considera una secuencia integrada por trigo, soja de segunda, maíz y alfalfa. En ese esquema, la suma de los márgenes adicionales generados por los distintos cultivos alcanza US$806 por hectárea.
Pero existe una precisión importante: esos US$806/ha no representan un margen adicional anual. Corresponden a la suma de los resultados de los cultivos que integran la secuencia.
Si la rotación se desarrolla durante dos años, el equivalente sería de aproximadamente US$403 por hectárea y por año de margen bruto adicional, bajo los supuestos del análisis.
La diferencia es relevante para evitar una interpretación incorrecta del resultado y para evaluar adecuadamente el período de recuperación de una inversión en infraestructura de riego.
De la eficiencia agronómica al resultado económico
El análisis plantea así una mirada diferente sobre la gestión del agua. La eficiencia no se limita a determinar cuántos kilos produce cada milímetro, sino que también implica establecer qué valor económico generan esos kilos y cuánto cuesta obtenerlos.
En ese sentido, la decisión de aplicar agua no depende exclusivamente de las necesidades hídricas del cultivo. También requiere considerar el cultivo elegido, los precios, los costos adicionales, el sistema de comercialización y la posición que ocupa cada alternativa dentro de la rotación.
La pregunta, entonces, pasa de ser solamente cuántos milímetros necesita un cultivo a incorporar otra dimensión: qué resultado económico puede generar ese recurso cuando se lo asigna a diferentes alternativas productivas.
La eficiencia del riego se mide en el suelo, en el rendimiento y también en el resultado económico que finalmente genera cada milímetro de agua utilizado.
Fuente: Aquiles Salinas sitio Regantes
Córdoba 1826 - Rosario
Tel/Fax: +54 0341 - 4257159 - 4213453 
