Maíz: cómo ajustar la fertilización y reducir pérdidas de nitrógeno

Especialistas reunidos en el 5° Congreso Internacional de Maíz advirtieron que la fertilización del cultivo todavía está por debajo de sus requerimientos. Recomendaron partir del análisis de suelo, ajustar las dosis al potencial de rendimiento y definir el momento de aplicación para mejorar la eficiencia y reducir las pérdidas de nitrógeno.

Maíz: cómo ajustar la fertilización y reducir pérdidas de nitrógeno

La nutrición del maíz vuelve a ocupar un lugar central de cara a la nueva campaña. Especialistas reunidos en el 5° Congreso Internacional de Maíz, realizado en Córdoba, señalaron que actualmente la fertilización se encuentra por debajo de los requerimientos del cultivo y plantearon distintas estrategias para mejorar el aprovechamiento de los nutrientes.

Durante el panel participaron los ingenieros agrónomos Federico Pagnan, Fernando García y Emiliano Acosta, con la moderación de Mauricio Castillo, de Compo Expert.

Uno de los principales desafíos está relacionado con el nitrógeno. Pagnan explicó que los rindes del maíz aumentaron y, en consecuencia, también lo hizo la demanda nutricional, mientras que la capacidad de los suelos para aportar nitrógeno se redujo.

Según el especialista, los niveles de materia orgánica disminuyeron alrededor de un 50% respecto de las condiciones originales, mientras que el nitrógeno que el suelo puede liberar durante el ciclo también cayó en una proporción similar.

El análisis de suelo, primer paso

Frente a este escenario, los especialistas recomendaron que la estrategia de fertilización comience con un diagnóstico preciso del suelo.

Pagnan planteó la necesidad de retomar los análisis de suelo y utilizar modelos de diagnóstico adaptados a cada región. Entre los principales parámetros a evaluar mencionó materia orgánica, fósforo, azufre, pH, zinc, sodio y nitratos hasta los 60 centímetros de profundidad.

Además, cuando existen diferencias importantes de productividad dentro de un mismo lote, recomendó realizar análisis sectorizados para identificar los distintos ambientes.

La información obtenida permite definir una dosis de nitrógeno acorde con el potencial productivo. En este sentido, Pagnan explicó que la demanda del cultivo está directamente relacionada con el rendimiento que puede alcanzar cada ambiente.

Cuánto nitrógeno aplicar

A partir de casi una década de ensayos realizados en el centro y sudoeste de Córdoba, los especialistas presentaron modelos que permiten relacionar el rendimiento esperado con la disponibilidad de nitrógeno.

Con la relación actual entre el precio del maíz y el fertilizante, la disponibilidad óptima económica se ubicó en aproximadamente 157 kilos de nitrógeno por hectárea para ambientes con rendimientos de entre 6 y 9 toneladas, y cerca de 200 kilos por hectárea para ambientes de 12 a 15 toneladas.

Estos valores contemplan tanto el nitrógeno aportado por el suelo como el proveniente de la fertilización.

Sin embargo, Pagnan aclaró que las cifras no deben trasladarse directamente de una región a otra. Las diferencias de suelo, lluvias y riesgo de pérdidas hacen necesario contar con modelos calibrados para cada ambiente o región.

Dividir la aplicación para aprovechar mejor el nitrógeno

El momento de aplicación es otro de los factores determinantes. La absorción de nitrógeno aumenta a partir de V6-V7, aunque los híbridos modernos pueden continuar incorporando cantidades importantes del nutriente después de la floración.

Esta característica permite evaluar estrategias de fertilización tardía, especialmente cuando se dispone de información sobre el estado del cultivo, las condiciones climáticas y el potencial de rendimiento.

Acosta explicó que una de las alternativas que están evaluando consiste en dividir la dosis de nitrógeno. Una estrategia contempla aplicar aproximadamente el 60% de la dosis en una primera etapa y reservar el 40% restante para un estadio más avanzado.

Para decidir esa segunda aplicación se pueden utilizar herramientas como drones multiespectrales, imágenes satelitales y franjas de suficiencia.

En determinados ambientes con baja oferta de nitrógeno, los ensayos mencionados durante el Congreso registraron respuestas de entre 600 y 2.000 kilos de maíz por hectárea frente a aplicaciones tardías.

Cómo reducir las pérdidas de nitrógeno

La eficiencia de la fertilización también depende de evitar las pérdidas del nutriente. Los especialistas identificaron tres procesos principales: volatilización, lixiviación y desnitrificación.

Pagnan señaló que la volatilización puede representar entre 10% y 20% del nitrógeno aplicado en maíces tempranos y alcanzar hasta el 50% en planteos tardíos.

Las aplicaciones superficiales de urea, las temperaturas elevadas y la falta de lluvias incrementan el riesgo de volatilización. En situaciones de exceso de agua, en cambio, pueden adquirir mayor importancia la lixiviación y la desnitrificación.

Una de las principales herramientas para reducir la volatilización es incorporar el fertilizante al suelo. Cuando esto no resulta posible, los inhibidores pueden contribuir a mejorar la eficiencia del nitrógeno aplicado.

El nitrógeno necesita otros nutrientes

Fernando García advirtió que aumentar el nitrógeno no garantiza por sí mismo una respuesta productiva si el cultivo presenta deficiencias de otros nutrientes.

En ensayos de largo plazo de la Red CREA Sur de Santa Fe, la respuesta promedio al nitrógeno alcanzó los 2.700 kilos por hectárea, mientras que al incorporar fósforo y azufre la respuesta llegó a 4.500 kilos, con una frecuencia de respuesta del 93%.

El especialista puso especial énfasis en el azufre y llamó a no reducir las dosis utilizadas. También recomendó prestar atención al diagnóstico de zinc y boro, además de evaluar el potasio según las características de cada región.

El mensaje de los especialistas fue claro: la fertilización del maíz debe dejar de pensarse como una dosis uniforme para todo el lote. Analizar el suelo, conocer el potencial de cada ambiente, sincronizar la aplicación con la demanda del cultivo y asegurar el aporte de nutrientes complementarios son las claves para producir más y reducir pérdidas.

Fuente: Diario La Nación 

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