Fusariosis: el riesgo que amenaza al trigo con El Niño
Los trigos de la zona núcleo ingresan a la encañazón con muy buen desarrollo, pero las próximas semanas serán decisivas por el riesgo de fusariosis. La enfermedad aparece durante la floración bajo condiciones de alta humedad y temperaturas elevadas, y puede provocar fuertes pérdidas de rendimiento y calidad.
Los cultivos de trigo de la zona núcleo avanzan hacia la etapa de encañazón con buen estado general y perspectivas de rendimientos elevados. Sin embargo, el ingreso a la floración plantea uno de los principales riesgos sanitarios de la campaña: la fusariosis de la espiga.
Se trata de una de las enfermedades más difíciles de controlar en los cereales de invierno. Su aparición está estrechamente vinculada con determinadas condiciones ambientales durante la floración, por lo que el monitoreo climático será fundamental para anticipar posibles ataques.
La enfermedad encuentra condiciones favorables cuando se combinan humedad ambiente superior al 80%, jornadas nubladas y temperaturas por encima de los 24 °C.
Una enfermedad que exige anticiparse
El problema de la fusariosis es que cuando los síntomas son visibles, las posibilidades de control son muy limitadas.
El hongo llega a las espigas transportado por el aire y las esporas pueden depositarse sobre las anteras durante la floración. Allí germinan y colonizan las estructuras florales.
Con el avance de la infección pueden aparecer espigas blanqueadas y masas rosadas asociadas al desarrollo del hongo.
Por eso, el momento de decisión es previo a la aparición de los síntomas. El seguimiento del cultivo y de las condiciones meteorológicas resulta determinante para definir la necesidad de realizar aplicaciones preventivas.
Los mapas de riesgo, una herramienta clave
Ante este escenario, una de las herramientas disponibles para los productores son los mapas de riesgo de fusariosis elaborados por el Instituto de Clima y Agua del INTA.
Estos mapas permiten anticipar períodos con condiciones ambientales favorables para el desarrollo de la enfermedad y ayudan a definir estrategias de manejo.
Según el nivel de riesgo y el momento fenológico del cultivo, puede evaluarse la realización de uno o dos tratamientos con fungicidas protectores.
La clave está en no esperar a que la enfermedad se manifieste para actuar.
El hongo también está presente en otros cultivos
El riesgo no surge solamente de las condiciones meteorológicas.
El patógeno permanece habitualmente dentro de las rotaciones agrícolas, ya que también puede afectar al maíz y a otros cultivos.
Esta característica hace que el manejo de la enfermedad requiera una estrategia preventiva y un seguimiento permanente, particularmente cuando el cultivo ingresa en la floración.
El Niño puede aumentar la presión sanitaria
El escenario climático previsto agrega otro elemento a tener en cuenta.
La presencia de un evento El Niño puede favorecer la ocurrencia de lluvias primaverales, y si estas coinciden con la floración del trigo, pueden generarse condiciones propicias para la fusariosis.
Por eso, el seguimiento de las precipitaciones y de la humedad durante las próximas semanas será tan importante como el monitoreo directo de los lotes.
Los cultivos llegan a esta etapa con buenas reservas hídricas y un importante desarrollo de biomasa, lo que alimenta expectativas de altos rendimientos. En ese contexto, proteger el potencial productivo adquiere especial importancia.
Una inversión para proteger rendimiento y calidad
El costo de un tratamiento preventivo puede resultar relativamente bajo frente al valor de la producción que se busca proteger.
Con los actuales precios del trigo, una inversión cercana a US$16 por hectárea, considerando producto y aplicación, puede resultar económicamente justificable si las condiciones de riesgo son elevadas.
La fusariosis no solo puede reducir los kilos cosechados. También puede deteriorar la calidad del grano y afectar el resultado económico final de la campaña.
Cantidad y precio, dos variables para cuidar
El escenario productivo permite pensar en buenos rendimientos, pero el resultado económico del trigo dependerá de la combinación entre producción y precio.
Por eso, además de proteger el cultivo frente a enfermedades, resulta conveniente analizar herramientas comerciales como puts, ventas futuras y forwards, que permiten establecer estrategias para asegurar parte del precio.
Con el trigo atravesando una etapa decisiva y un escenario climático que podría aportar lluvias durante la primavera, el desafío será consolidar tanto el potencial de rendimiento como el resultado comercial.
Fuente: Diario La Nación
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