Soja: el FOB compuesto de la industria alcanzó su máximo desde 2022
El precio FOB compuesto de la soja destinada a la industria argentina alcanzó en septiembre su nivel más elevado desde 2022, impulsado por la firmeza del aceite y, especialmente, por la fuerte suba de la harina de soja ante la demanda europea vinculada al régimen EUDR.
La industria oleaginosa argentina atraviesa un escenario favorable en materia de competitividad. La combinación de un elevado precio internacional de la harina de soja y la firmeza del aceite permitió que el FOB compuesto de la soja industrial alcanzara su nivel más alto desde 2022.
El indicador fue elaborado por técnicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) a partir de los valores de exportación del aceite y la harina de soja. Su evolución permite analizar la capacidad de la industria para generar valor a partir del procesamiento del poroto.
El dato adquiere especial relevancia porque la industria aceitera constituye el principal componente de la demanda interna de soja argentina.
El aceite se mantiene en US$1.200 por tonelada
Uno de los pilares del actual escenario es el aceite de soja.
Su cotización promedia actualmente alrededor de US$1.200 por tonelada, un nivel que no se observaba desde los primeros meses del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Durante buena parte de 2026, el aceite fue el principal factor que sostuvo elevado el valor de la soja industrial. Sin embargo, durante septiembre otro producto pasó a tener un papel determinante.
La harina dio el salto durante septiembre
El precio de exportación de la harina de soja argentina promedió en septiembre US$416 por tonelada.
El valor representa un incremento del 20% respecto del promedio registrado durante 2026 y se ubica 31% por encima del promedio de todo 2025.
La fuerte demanda proveniente de la Unión Europea aparece como uno de los principales factores detrás de esta evolución, en particular ante la proximidad de la entrada en vigencia del régimen europeo de deforestación, conocido como EUDR.
La harina argentina, además, mantiene una prima positiva frente a la referencia estadounidense y un diferencial importante respecto de la producción brasileña.
El complejo soja acelera sus exportaciones
El comportamiento de los precios se combina con una dinámica exportadora particularmente favorable.
Hasta septiembre inclusive, las exportaciones argentinas de harina de soja alcanzaron los mayores niveles desde la campaña 2018/19, mientras que los embarques de aceite de soja marcaron un récord.
La situación contrasta con la evolución de las exportaciones de poroto, que prácticamente se redujeron a la mitad respecto del año pasado, cuando China tuvo una participación particularmente importante en la compra de soja sudamericana.
Sin embargo, la menor salida de poroto no implica una caída de la absorción externa del complejo.
La industria procesa más soja para el mercado mundial
Entre los embarques de productos y la soja procesada destinada a generar subproductos para exportación, la absorción externa del complejo sojero argentino llegó a un equivalente de 21,78 millones de toneladas hasta septiembre.
El volumen resulta 5% superior al registrado en igual momento del año pasado y se ubica 10% por encima del promedio de los últimos diez años.
De esta manera, el negocio industrial gana protagonismo dentro de la cadena sojera argentina.
Un escenario que sostiene el precio interno
La mejora simultánea de los valores del aceite y la harina elevó el precio promedio de exportación de la industria y fortaleció su capacidad de compra de materia prima.
Este factor ayuda a explicar las cotizaciones spot que actualmente registra la soja en el mercado local.
El escenario resulta especialmente relevante para los productores argentinos porque la industria aceitera concentra buena parte de la demanda del poroto y necesita mantener una capacidad de compra acorde con los valores que obtiene en los mercados internacionales.
Fuente: Valor Soja
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