Exportaciones agroindustriales: Argentina bate récord con 88,9 millones de toneladas
Argentina alcanzó exportaciones de granos y subproductos por 88,9 millones de toneladas entre enero y septiembre de 2026, casi un 10% más que en igual período del año pasado. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el maíz y las harinas de soja y girasol lideran el crecimiento, favorecidos por una oferta local abundante y las dificultades comerciales y logísticas derivadas de los conflictos geopolíticos.
Entre los productos con mejor desempeño sobresalen el trigo, con 12,8 millones de toneladas exportadas, un 60% por encima del promedio de los últimos años para esta altura, y el girasol, cuyos envíos superaron las 6,5 millones de toneladas, más del doble del promedio de las campañas recientes.
El complejo soja también aceleró su ritmo exportador durante los últimos meses. Entre agosto y septiembre, los embarques de harina de soja superaron las 6 millones de toneladas, mientras que las exportaciones acumuladas de maíz crecieron más del 29% en ese mismo período.
El maíz argentino alcanza niveles récord de embarques
El maíz se consolidó como uno de los principales motores de las exportaciones agroindustriales. Durante agosto y septiembre se despacharon aproximadamente 7,63 millones de toneladas, el mayor volumen registrado para esos meses en los últimos años.
Con ese desempeño, las exportaciones acumuladas de la campaña hasta septiembre llegaron a 30,2 millones de toneladas, casi un 18% por encima del promedio histórico reciente.
Sin embargo, todavía queda un volumen significativo por colocar en los mercados externos. Sobre una producción estimada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca en 72,5 millones de toneladas para la campaña 2025/26 y una proyección exportadora de 45 millones, restarían embarcar cerca de 14,7 millones de toneladas.
En el mercado interno también se observa una comercialización excepcional. Al 30 de septiembre, las compras totales de maíz superaban los 45 millones de toneladas, más de 10 millones por encima del promedio habitual para esa fecha. Los precios internos se mantuvieron por encima de los US$ 190 por tonelada y la pizarra llegó a rondar los US$ 199 a fines de septiembre.
Los conflictos internacionales abren oportunidades para Argentina
La competitividad del maíz argentino responde tanto a factores domésticos como a las dificultades que enfrentan otros grandes exportadores.
En el plano local, la abundante oferta, el dinamismo comercial y la reducción de los derechos de exportación contribuyeron a mejorar la posición del cereal. Según el informe, la alícuota pasó del 12% a mediados de 2025 al 8,5% tras el último decreto citado en el relevamiento.
En el escenario internacional, la escalada del conflicto en el Mar Negro genera incertidumbre sobre los embarques ucranianos. Las dificultades logísticas y los ataques contra infraestructura y buques comerciales condicionan las operaciones de una región clave para el abastecimiento mundial de granos.
Ucrania es uno de los principales exportadores globales de maíz y suele incrementar sus despachos durante los últimos meses del año, coincidiendo con el comienzo de la cosecha. Si las interrupciones continúan, parte de la demanda internacional podría buscar proveedores alternativos.
Europa aparece entre los mercados relevantes. La Unión Europea enfrenta perspectivas de una producción de maíz reducida y, de acuerdo con las estimaciones citadas por la BCR, podría aumentar sus importaciones respecto del año anterior.
A estas dificultades se suma una menor presencia de Brasil en el mercado exportador. Según datos de ANEC, el país embarcó cerca de 5,39 millones de toneladas de maíz en septiembre, un volumen 22% inferior al del mismo período del año anterior.
Uno de los factores detrás de este cambio es el crecimiento del consumo interno brasileño, especialmente para la elaboración de biocombustibles. El aumento de la demanda industrial compite con los embarques y reduce la proporción de la producción disponible para exportar.
La combinación de una oferta argentina abundante y menores disponibilidades relativas en otros orígenes coloca al maíz nacional en una posición competitiva para aprovechar las oportunidades comerciales.
La harina de soja gana terreno en Europa
Las exportaciones de harina de soja también muestran un desempeño destacado. Según estimaciones de NABSA citadas en el informe, los embarques de septiembre alcanzarían 2,96 millones de toneladas. De confirmarse los datos aduaneros, sería el segundo mayor volumen histórico para ese mes.
La demanda europea contribuye a sostener esta dinámica. Durante agosto y septiembre, las compras del bloque fueron casi un 30% superiores al promedio de los últimos cinco años para ese bimestre.
Las dificultades de abastecimiento de maíz vinculadas al conflicto del Mar Negro también influyen en el mercado de alimentos para animales. La incertidumbre sobre la disponibilidad de cereales forrajeros incrementa el interés por otras materias primas, entre ellas las harinas proteicas.
En paralelo, las cotizaciones internacionales de la harina de soja mostraron una tendencia alcista desde mediados de agosto y alcanzaron en septiembre su nivel más alto en dos años en Chicago, de acuerdo con el relevamiento.
Esta combinación de demanda firme y condiciones comerciales favorables permitió que el complejo sojero acelerara sus despachos al exterior.
La harina de girasol también marca un récord histórico
La harina de girasol se sumó al buen desempeño exportador. Entre enero y septiembre de 2026, Argentina despachó 1,74 millones de toneladas, un 54% más que el máximo anterior, correspondiente a la campaña 2024/25.
Además, septiembre registró el mayor volumen mensual de exportación de este producto. El resultado está relacionado con la elevada producción de girasol de la campaña 2025/26 y con las dificultades de Rusia y Ucrania, dos actores centrales del mercado mundial de girasol y sus derivados.
Las interrupciones comerciales en el Mar Negro redujeron los embarques de harina de girasol de esos orígenes durante agosto y septiembre, generando oportunidades para proveedores alternativos.
En ese contexto, Arabia Saudita se destacó como comprador de harina de girasol argentina. Los envíos de septiembre alcanzaron las 285.000 toneladas y ese destino concentró más de la mitad del volumen exportado durante el mes.
La BCR señala que se trata de una operación de magnitud excepcional para un mercado relativamente pequeño frente al de la harina de soja. Por eso, aunque el resultado marca un récord, su continuidad dependerá de la evolución de la demanda y de la competitividad argentina en los próximos meses.
Un cierre de año con oportunidades y desafíos
El récord de 88,9 millones de toneladas exportadas hasta septiembre confirma el protagonismo del complejo agroindustrial argentino en el comercio mundial. La producción abundante, la aceleración de los embarques de maíz y soja y el crecimiento de las ventas de harina de girasol explican buena parte del resultado.
Al mismo tiempo, las tensiones geopolíticas están modificando los flujos comerciales y abriendo oportunidades para los proveedores capaces de abastecer mercados afectados por problemas de oferta o logística.
De cara al cierre de 2026, la evolución de los conflictos internacionales, la disponibilidad de granos en los países competidores y el ritmo de la demanda externa serán determinantes para establecer hasta dónde podrá extenderse el récord exportador argentino.
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