Caminos rurales sustentables: cómo evitar la erosión y reducir costos

Carlos Casali, ingeniero civil y secretario de la Asociación Argentina de Caminos Rurales Sustentables (AACRUS), explicó por qué el mantenimiento tradicional puede acelerar la degradación de los caminos rurales y propuso un modelo basado en la compactación, la vegetación y la estabilización de la calzada

Caminos rurales sustentables: cómo evitar la erosión y reducir costos

 La experiencia que se desarrolla en Pavón Arriba, Santa Fe, apunta a mejorar la transitabilidad y reducir los costos de mantenimiento, especialmente frente a eventos climáticos extremos.

Caminos rurales: una alternativa para frenar la erosión y mejorar la transitabilidad

El estado de los caminos rurales es una de las principales preocupaciones de los productores agropecuarios, especialmente en períodos de lluvias intensas y condiciones climáticas adversas. Sin embargo, para la Asociación Argentina de Caminos Rurales Sustentables (AACRUS), el problema no se limita a la falta de recursos económicos, maquinaria o combustible: también es necesario revisar cómo se realizan las tareas de mantenimiento.

Así lo planteó Carlos Casali, ingeniero civil y secretario de ACRUS, al explicar los fundamentos de un modelo de gestión que busca conservar los caminos, evitar la pérdida de suelo y reducir los costos operativos. Una de las experiencias se desarrolla en Pavón Arriba, en la provincia de Santa Fe, y forma parte de un proceso que la asociación impulsa desde 2018.

La entidad es una asociación civil sin fines de lucro integrada por ingenieros civiles y agrónomos, productores agropecuarios y docentes de las facultades de Ingeniería Civil y Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario.

«Pocas veces se plantea cuál sería la gestión conveniente para mantener un camino. Y ahí es donde nosotros apuntamos: a cuál es la manera sustentable, correcta, para mantener un camino rural», explicó Casali.

Por qué el mantenimiento tradicional puede degradar los caminos

Uno de los principales cuestionamientos de ACRUS apunta al sistema convencional de mantenimiento, basado en el uso frecuente de discos y motoniveladoras para remover el suelo de una cuneta a la otra, formar un fuerte abovedado y dejar superficies desnudas, sin compactación ni cobertura vegetal.

Según Casali, este procedimiento favorece la acción erosiva del viento y del agua, que arrastran progresivamente el suelo y profundizan la traza vial.

«La mayoría de nuestros caminos hoy son caminos canales, están hundidos con respecto al año cero», advirtió.

El especialista explicó que muchos caminos, que originalmente se encontraban a nivel de los campos vecinos, actualmente presentan hundimientos de medio metro, un metro e incluso varios metros en determinados sectores.

Para ACRUS, este proceso no responde solamente a causas naturales, sino también a décadas de prácticas de mantenimiento que, al remover repetidamente el suelo, contribuyeron a su degradación.

«Es un círculo vicioso que durante 60 años hizo que hayamos sido una fábrica de caminos canales, más que de mantener», sostuvo Casali.

La propuesta de la asociación consiste en abandonar esa lógica de remoción permanente y avanzar hacia una gestión que priorice la estabilidad de la superficie, la compactación y el control de la erosión.

Pavón Arriba: una experiencia que busca reducir los costos

La iniciativa de caminos rurales sustentables ya se aplica en distintas localidades que comenzaron a incorporar los criterios difundidos por ACRUS a partir de charlas técnicas y encuentros con gobiernos locales y asociaciones de productores.

Casali señaló que la entidad ha desarrollado actividades en Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, además de recibir consultas desde Paraguay.

Según explicó, las localidades que adoptan este sistema pueden observar una progresiva estabilización de los caminos y un ahorro significativo en las partidas destinadas al mantenimiento.

La propuesta es destinar parte de esos recursos ahorrados a la compra de materiales pétreos para estabilizar el centro de la calzada. De esa manera, se busca combinar una superficie central firme, apta para el tránsito, con sectores laterales cubiertos de vegetación.

El esquema contempla mantener empastadas las franjas que se extienden desde las cunetas hasta los alambrados, mediante cortes de pasto realizados en los momentos necesarios.

El objetivo es que la vegetación deje de considerarse un elemento que debe eliminarse sistemáticamente y pase a cumplir una función activa en la conservación del suelo.

La vegetación como herramienta para conservar el suelo

Casali comparó el enfoque con los principios de la siembra directa aplicados al manejo de los caminos rurales.

Así como las prácticas agrícolas evolucionaron hacia sistemas que buscan reducir la remoción del suelo y mantener una cobertura protectora, ACRUS propone incorporar criterios similares a la gestión vial rural.

«Hay que considerar al pasto, a la vegetación, como un agente estabilizador de suelos. Y no como hasta ahora, que el concepto vial es que todo lo que verdea dentro de un camino había que eliminarlo», señaló.

La vegetación de las banquinas, las cunetas y las veredas puede contribuir a reducir la velocidad del escurrimiento superficial, favorecer la infiltración del agua y limitar el arrastre de partículas.

En este modelo, la calzada central debe conservar las condiciones necesarias para garantizar la circulación, mientras que los laterales cumplen una función ambiental e hidráulica.

La combinación de ambos componentes busca mejorar la durabilidad de los caminos y reducir la necesidad de intervenciones repetitivas con maquinaria pesada.

Cuándo conviene realizar las tareas de mantenimiento

Frente a los episodios de lluvias intensas y a la perspectiva de condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño, el secretario de ACRUS remarcó la importancia de elegir adecuadamente el momento para intervenir sobre los caminos.

La recomendación de la asociación es realizar durante el invierno las tareas de conformación de la calzada, corrección de huellas y construcción de cunetas, siempre que las condiciones locales del suelo lo permitan.

La razón es que los períodos de mayor frecuencia de lluvias intensas y vientos fuertes pueden incrementar el riesgo de erosión cuando el terreno acaba de ser removido.

«Lo peor que uno puede hacer es mover un camino justamente en la época de mayor poder erosivo», afirmó Casali.

Por ese motivo, sostuvo que no resulta conveniente dar nueva forma a un camino durante períodos de elevada exposición a lluvias y vientos, ya que la superficie recién trabajada queda más vulnerable al arrastre del suelo.

La planificación de las tareas, la conservación de la cobertura vegetal y la estabilización de la calzada son, para ACRUS, elementos fundamentales de una estrategia preventiva.

El desafío de los caminos rurales frente a El Niño

Ante la posibilidad de lluvias más frecuentes o intensas asociadas a El Niño, la asociación también destaca la importancia de conservar la vegetación en las banquinas, las cunetas y las franjas ubicadas entre estas y los alambrados.

Según Casali, esos espacios pueden funcionar como un sistema de absorción que ayuda a retener el agua donde cae la lluvia, favoreciendo su infiltración y evapotranspiración, en lugar de permitir que escurra rápidamente hacia los sectores más bajos.

«Cuanto más vegetación tengamos a los costados y en las veredas, dejar venir la vegetación espontánea», explicó.

El planteo apunta a que los caminos no sean solamente superficies destinadas al tránsito, sino también estructuras que deben manejar adecuadamente el agua y evitar que el escurrimiento genere erosión.

El especialista aclaró que estos criterios son importantes frente a cualquier fenómeno climático, no únicamente ante El Niño. Contar con una calzada estabilizada y laterales protegidos permite reducir la vulnerabilidad del camino ante condiciones adversas.

Cómo acceder a la información de AACRUS

Los productores, municipios, comunas y asociaciones interesados en conocer el sistema pueden consultar los materiales técnicos de la Asociación Argentina de Caminos Rurales Sustentables.

La entidad dispone de información, entrevistas, charlas grabadas y proyectos de ley vinculados con la gestión de los caminos rurales. También ofrece la descarga gratuita de un libro publicado en 2022.

Los contenidos y las vías de contacto están disponibles en su sitio web oficial: aacrus.org.ar.

La experiencia de Pavón Arriba y las iniciativas desarrolladas en otras localidades plantean una alternativa para abordar uno de los problemas históricos de la infraestructura rural: pasar de un mantenimiento basado en la remoción frecuente del suelo a un sistema que priorice la estabilización, la cobertura vegetal, la planificación y el uso eficiente de los recursos.

Fuente: Luis Ciucci Prensa SRR

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