Harina de soja: los biocombustibles cambian el mercado mundial

El auge de los biocombustibles en Estados Unidos y Brasil impulsa la molienda de soja y genera una mayor oferta de harina en el mercado internacional. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, los precios actuales, ajustados por inflación, se ubican en niveles similares a los de hace 26 años, mientras Argentina enfrenta una competencia creciente.

Harina de soja: los biocombustibles cambian el mercado mundial

La expansión de los biocombustibles está modificando el mercado internacional de los derivados de la soja y plantea un nuevo desafío para la Argentina, principal exportador mundial de harina. El crecimiento de la demanda de aceite para producir biodiésel en Estados Unidos y Brasil impulsa la molienda en ambos países y, como consecuencia, genera una oferta cada vez mayor de harina que debe encontrar compradores.

Un informe elaborado por Matías Contardi, Emilce Terré y Julio Calzada, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), advierte que, ajustadas por la inflación estadounidense, las cotizaciones actuales de la harina de soja en Chicago se encuentran en niveles similares a los de hace 26 años.

El fenómeno se explica por un cambio estructural en el equilibrio entre producción y consumo. Mientras la utilización de harina de soja para alimentar animales creció de manera sostenida, la oferta mundial avanzó a un ritmo todavía mayor durante las últimas campañas.

Una producción que se multiplicó por cuatro

La producción global de harina de soja pasó de menos de 70 millones de toneladas a comienzos de la década de 1990 a una proyección cercana a los 300 millones de toneladas para la campaña 2026/27. Esto representa una expansión de 4,4 veces, con una tasa de crecimiento promedio anual del 4,2%.

Sin embargo, el comportamiento de la oferta y la demanda cambió a partir de la campaña 2009/10. Según la BCR, desde entonces el mundo produjo, en promedio, un 2% más de harina de soja de la que consumió cada año. Esto generó una acumulación progresiva de existencias, con un incremento promedio de 781.000 toneladas anuales durante las últimas 17 campañas.

La demanda también mostró un crecimiento importante. En el año 2000 se utilizaban, en promedio, 1,65 kilos de harina de soja por cada kilo de proteína contenido en la producción mundial de carnes, leche, huevos y acuicultura. Para 2026, ese indicador ascendería a 2,41 kilos, un aumento del 46%.

El efecto de los biocombustibles sobre la oferta de harina

Uno de los factores centrales del nuevo escenario es la producción conjunta de aceite y harina durante el procesamiento industrial de la soja.

De acuerdo con los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), por cada tonelada de soja procesada se obtienen aproximadamente 780 kilos de harina y 200 kilos de aceite. El resto corresponde a mermas.

Esto significa que, cuando aumenta la demanda de aceite de soja para la elaboración de biocombustibles, también crece la producción de harina, incluso si el mercado no necesita ese volumen adicional.

La BCR estima que durante 2026 se procesarían alrededor de 90 millones de toneladas de soja para abastecer la demanda global de biodiésel, una cifra equivalente a casi una cuarta parte de la molienda mundial.

Estados Unidos y Brasil concentran buena parte de ese proceso. En ambos países, más de la mitad del aceite de soja se destina a usos industriales, lo que fortalece la demanda de molienda y amplía la disponibilidad de harina para el mercado internacional.

Brasil y Estados Unidos ganan participación como exportadores

El crecimiento de la capacidad de procesamiento en Brasil y Estados Unidos también está modificando la competencia comercial.

Durante la primera década de este siglo, Argentina exportó un 66% más de harina de soja que Brasil, su principal competidor. Sin embargo, esa diferencia se redujo considerablemente.

Para la campaña 2026/27, las proyecciones indican que Brasil tendría un saldo exportable de 31 millones de toneladas, unos 10 millones más que en 2019/20. En Estados Unidos, el excedente disponible para exportación alcanzaría los 21 millones de toneladas, un 65% por encima del registrado en aquella campaña.

El USDA espera exportaciones récord de harina de soja para ambos países durante el próximo ciclo comercial.

Argentina seguiría siendo el principal abastecedor mundial, pero la distancia proporcional respecto de Brasil se reduciría a una séptima parte de la que existía durante la primera década del siglo.

El aceite gana peso en la formación de precios

El informe también destaca el cambio en la relación de precios entre el aceite y la harina de soja, conocido en el mercado como OilShare.

El encarecimiento de la energía, los conflictos internacionales y el aumento de los mandatos de mezcla de biocombustibles en Estados Unidos impulsaron las cotizaciones del aceite de soja.

En el mercado de futuros de Chicago, el aceite llegó a superar los 1.700 dólares por tonelada. Aunque posteriormente retrocedió hasta los 1.450 dólares, desde marzo promedió alrededor de 1.500 dólares, un 40% más que el año anterior.

Como resultado, el aceite llegó a representar el 55% del valor industrial de los derivados de soja en Chicago, un máximo histórico y muy por encima del rango de entre el 30% y el 45% registrado durante buena parte del período 2000-2020.

En Argentina, el indicador alcanzó un máximo cercano al 40%. La diferencia refleja que Estados Unidos y Brasil tienen una demanda industrial de aceite más intensa, mientras que nuestro país debe competir con una oferta creciente de harina proveniente de esos dos orígenes.

Argentina podría ampliar sus exportaciones hacia 2035

A pesar de las mayores presiones competitivas, las perspectivas de largo plazo ofrecen oportunidades para la Argentina.

Según las proyecciones de la OCDE-FAO, la producción ganadera mundial crecería un 15,1% hacia 2035 y el uso de proteínas para alimentación animal aumentaría un 13,5%.

El incremento de la demanda se concentraría principalmente en Asia, especialmente en el Sudeste Asiático, donde la capacidad de molienda no acompañaría al crecimiento de la producción animal.

En ese contexto, Argentina podría convertirse en uno de los principales beneficiarios de la expansión comercial. Las proyecciones estiman que el país incrementaría sus exportaciones conjuntas de harinas proteicas y aceites vegetales en 10,4 millones de toneladas respecto del promedio 2023-2025. De ese total, 8,3 millones corresponderían a harinas y 2,1 millones a aceites.

Con una producción de soja proyectada en 56 millones de toneladas hacia 2035, Argentina mantendría su liderazgo como exportador mundial de harinas proteicas.

El desafío, concluye el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, será adaptarse a un mercado en el que la demanda de biocombustibles seguirá condicionando la molienda, la disponibilidad de harina y los precios relativos de los derivados de la soja.

Fuente: Prensa BCR

Volver

Otras Novedades

01/11/2026

Soja 2026/27: comenzó la siembra y avanza la cosecha de trigo

01/11/2026

Diego Cifarelli fue reelegido al frente de la Federación Molinera

01/11/2026

Trigo en la región núcleo: detectan fusarium y estiman rindes superiores al promedio

01/11/2026

Maizar tiene nuevo presidente: Luis María Urriza asumió al frente de la entidad

01/11/2026

Carne argentina en China: el IPCVA busca conquistar nuevos mercados

01/11/2026

Drones en la ganadería: el INTA optimiza el manejo del agua en La Rioja

01/11/2026

Carne vacuna: las cuotas de China cambian el negocio exportador

01/11/2026

Agro argentino: la actividad cayó 2,5% en septiembre tras el récord

30/10/2026

La calidad de la leche argentina alcanzó su máximo nivel en 12 años

30/10/2026

Cebada 2026/27: las heladas condicionan los rindes y las expectativas llegan a 58 qq/ha