Trigo: Argentina proyecta exportar 17,1 millones de toneladas
Argentina se encamina a exportar 17,1 millones de toneladas de trigo en la campaña 2026/27, según las proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario. Sin embargo, el volumen disponible, la demanda de Brasil y la apertura de destinos más lejanos condicionan los precios, mientras todavía resta conocer la calidad de la nueva cosecha.
Argentina se prepara para otra campaña con un importante volumen de exportaciones de trigo. Para el ciclo 2026/27, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estima una oferta exportable de 17,1 millones de toneladas, por debajo de los 18,5 millones del período 2025/26, que finalizará el próximo 30 de noviembre.
El escenario internacional ofrece oportunidades para el cereal argentino. La interrupción de los flujos logísticos en la región del mar Negro generó un espacio que los exportadores nacionales buscan aprovechar para abastecer distintos mercados. Sin embargo, todavía queda una variable central por definir: la calidad del trigo que se recolectará, un aspecto que dependerá de las condiciones climáticas durante las próximas etapas del cultivo.
Mientras tanto, las últimas partidas de la campaña 2025/26 enfrentan una presión de oferta inusual, tanto en el mercado regional —con Brasil como principal referencia— como en destinos no tradicionales del norte de África y el sudeste asiático.
El trigo argentino cotiza por debajo de su equivalente estadounidense
El FOB oficial del trigo pan argentino disponible cerró la última semana en 233 dólares por tonelada, de acuerdo con el valor de referencia publicado por la Secretaría de Agricultura.
La cotización se encuentra por debajo de los 288 dólares por tonelada correspondientes al trigo estadounidense Hard Red Winter, con 11% de proteína y salida por el Golfo de México.
Esta diferencia refleja, en parte, las condiciones comerciales que debe afrontar Argentina para colocar una cosecha extraordinaria en mercados que van más allá de sus destinos tradicionales.
Según el análisis de Valor Soja, si la oferta exportable argentina se ubicara en torno de los 10,5 millones de toneladas —el promedio del último lustro—, la demanda brasileña tendría mayor capacidad para absorber buena parte del volumen disponible. En ese escenario, el FOB argentino podría ubicarse entre 20 y 30 dólares por tonelada por encima de los valores actuales.
Brasil ya no alcanza para absorber toda la oferta
La magnitud de la producción exportable modifica el mapa comercial del trigo argentino. Para la campaña 2026/27, las necesidades de importación brasileñas se estiman entre 9 y 10 millones de toneladas, un volumen considerable, pero insuficiente para absorber toda la oferta disponible de Argentina.
Por ese motivo, los embarques buscan diversificarse hacia otros destinos, entre ellos Indonesia, Vietnam y Argelia, además de Brasil.
Esta estrategia permite ampliar las posibilidades de colocación del cereal, aunque también implica afrontar mayores costos logísticos y comerciales. Mientras que el intercambio con Brasil cuenta con las ventajas del Mercosur, los envíos al sudeste asiático requieren recorridos más extensos y operaciones de comercio exterior más costosas.
En consecuencia, el precio FOB argentino debe contemplar realidades comerciales muy diferentes, lo que contribuye a explicar la presión sobre las cotizaciones.
La calidad y el momento de venta serán determinantes
La denominada “hora de la verdad” para el trigo argentino llegará cuando las exportaciones avancen y el volumen disponible comience a ajustarse a las necesidades de importación de Brasil. En ese momento, la referencia de precios podría volver a estar más condicionada por la dinámica regional.
Para los productores, el escenario exige paciencia, una adecuada gestión financiera y conocimiento de la calidad del cereal que tendrán disponible para comercializar. La proteína y las características de cada partida serán factores importantes para definir las oportunidades de venta.
Desde la perspectiva de los exportadores y la industria molinera, en cambio, el momento actual y el período de cosecha aparecen como oportunidades para originar mercadería antes de que cambien las condiciones del mercado.
De esta manera, la campaña 2026/27 se perfila con un elevado potencial exportador, pero con desafíos comerciales que dependerán de la calidad final del trigo, la evolución de la demanda internacional y la capacidad argentina para colocar sus excedentes en mercados cada vez más diversificados.
Fuente: Valor Soja
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