La misma variable de ajuste

Cuando la exportación comenzaba a dar signos de una leve mejora, el Gobierno decidió suspender los embarques. Lluvias, paros y feriados siguen afectando la normal comercialización de hacienda. Ello está determinando precios altos para el novillo en términos reales e inesperados para la época del año en que estamos.

La misma variable de ajuste

Cuando la exportación comenzaba a dar signos de una leve mejora, el Gobierno decidió suspender los embarques.

Lluvias, paros y feriados siguen afectando la normal comercialización de hacienda. Ello está determinando precios altos para el novillo en términos reales e inesperados para la época del año en que estamos.

La faena de agosto, con 985 mil cabezas, resulto seis por ciento inferior a la de un año atrás, pero de no mediar el paro del día 30 y los bajos envíos del día siguiente, la oferta hubiera sido prácticamente igual a agosto de 2013.

La faena ha caído en forma marginal con respecto al año anterior, pero se ubica por encima del promedio del primer semestre.

En el último año, entonces, se registra una caída pequeña en la oferta, por todas las razones apuntadas. Se observa una suba del precio del novillo (y en la carne) del orden del 65 por ciento. La última suba del precio de la hacienda habría gatillado el cierre por 15 días de las exportaciones, que en la práctica se estaría concretando otorgando sólo 30 por ciento de los ROE de los meses anteriores.

En julio se habrían exportado unas 22.500 toneladas res con hueso, bien por encima de los meses anteriores, con 4.800 toneladas embarcadas a Rusia y 2.200 toneladas a China; este “elevado volumen” también habría influido sobre la voluntad del Secretario de Comercio, que mientras limitaba las exportaciones, dos ministros de la nación (Agricultura e Industria) se esforzaban en Moscú por incrementar las ventas de carne a Rusia.

Pese a la pobre competitividad de nuestras exportaciones de carne, afectadas por las retenciones, el atraso en el tipo de cambio, el alto precio resultante (en dólares) del novillo, la no devolución de impuestos y los altos costos operativos, puede decirse que el excepcional dinamismo del mercado internacional estaría traccionando sobre nuestras alicaídas exportaciones.

El registro de embarques de julio sorprende, pero los datos de agosto y septiembre seguramente reflejarán las limitaciones impuestas a las ventas al exterior.

Muchos operadores piensan que apenas la oferta se regularice, las cotizaciones actuales van a ceder, porque los feedlots en mayo-junio han encerrado 22 por ciento más de hacienda que el año anterior. Existe hoy además un gran volumen de hacienda en los corrales cuya salida se ha venido atrasando (30-45 días a causa del barro y del estado de los corrales).

Cuando la exportación insinuaba pasar del seis a 10 por ciento de la demanda se limitan las exportaciones, y esto también debiera tener algún efecto depresivo. Los nuevos precios de la carne ya han llegado al mostrador, observándose cierto “cansancio” de la demanda, después que la carne subiera en el último año más del doble que los ingresos de la población.

Pero otros operadores piensan que los factores que han afectado la comercialización en los primeros ocho meses del año (lluvias, feriados, paros), se mantendrán vigentes de acá a fin de año, trabando la comercialización.

El excelente estado de los campos podría determinar una retención estacional de primavera, y la cada vez más inminente devaluación podría valorizar los subproductos (cuero, achuras), tal como sucedió en enero.

Si se pasa el período crítico (septiembre-diciembre), cuando todos los años aparece mucha hacienda de feedlot y los precios se deprimen, después vendrá en enero-marzo el efecto “ freezer ” o efecto “marzo”, que se corresponde todos los años (en diferente magnitud) con una suba puntual de la demanda –inicio de las clases– y una baja estacional de la oferta de los feedlots.

Remates

Jesús María. En las instalaciones de la Sociedad Rural, el lunes se trabajó con un ingreso de 1.042 cabezas para consumo e invernada. Se operó con valores máximos para los novillitos de 300 a 350 kilos. Se pagó por: novillitos, de 17,94 a 19,86; novillos, 16,74 a 18,50; vaquillonas, de 16,90 a 19,66; vacas buenas, de 12,10 a 13; regulares, de 10,50 a 11,50; conserva, de 5,00 a 7. En invernada se pagó por terneros y terneras, de entre 100 y 250 kilos, de 19,10 a 23.

Deán Funes. El 22 de agosto, la firma Ganados realizó un remate de invernada con 1.100 cabezas. Terneros (160 a 200 kilos) de 19,70 a 24,50; terneras; 19,30 a 22,90; novillitos, de 19,40 a 21,00; vaquillonas, 18,50 a 20,10; vaca con cría, de 2.210 a 3.140; toros, de 10,60 a 11,60 pesos el kilo vivo.

Fuente: Ignacio Iriarte  |  La Voz del Interior

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