Una apuesta para transformar el cultivo de maíz en electrones

En el sur cordobés, la empresa Bioeléctrica proyecta instalar 60 biodigestores que generarán el 5% de la matriz eléctrica provincial. El proyecto es ambicioso, pero los 46 socios de Bioeléctrica están convencidos de que hay que aumentar la superficie sembrada de maíz y que, para lograrlo, la producción de energía sustentable es clave.

Una apuesta para transformar el cultivo de maíz en electrones

El proyecto es ambicioso, pero los 46 socios de Bioeléctrica están convencidos de que hay que aumentar la superficie sembrada de maíz y que, para lograrlo, la producción de energía sustentable es clave. Plantean instalar, en ocho años, 60 biodigestores con una inversión de unos 30 millones de dólares para generar 60 megas, el cinco por ciento de la matriz energética de Córdoba.

En una primera etapa el plan alcanza al sur de Córdoba, con eje en Río Cuarto. En el área se producen unas 140 mil hectáreas de maíz al año. Después podría ampliarse al norte, donde también -aunque en menor escala- hay cultivo. Todavía, pese a los cambios en la política agropecuaria, la ecuación es de cinco hectáreas de soja cada una de maíz.

Germán Di Bella, presidente de Bioléctrica, estima que, "como mínimo", la relación debería ser uno a uno. "Tenemos una enorme vocación por el maíz y en cómo aumentar la rotación; la falta de crecimiento de superficie sembrada se explica por la escasez de demanda", dice y apunta que en donde hay plantas de etanol el uso creció fuerte lo que indica que "la industria abre una rápida absorción".

El primer biodigestor funciona en Bio 4, productora de bioetanol, que abaste el 33 por ciento de su demanda energética con renovables. Los dos megas que produce cada equipo alcanzan para atender el consumo de unas 800 familias. El modelo que sigue la empresa es el de Alemania, donde funcionan 8000 plantas; el 20 por ciento de la matriz del país es renovable y alcanzaría el 50 por ciento en 2050.

Los equipos se instalarán en la misma zona de producción de maíz -por mega se requieren unas 600 hectáreas porque una de las claves del proyecto es la transformación en origen. "A 500 kilómetros del puerto de Rosario no debemos exportar granos sino productos; nosotros elegimos hacer del maíz electrones", indica Di Bella.

Cada biodigestor cuesta unos cuatro millones de dólares y genera unos 25 empleos; la estimación es que el proyecto completo creará unos dos mil puestos directos "en pueblos chicos". Di Bella señala que los costos irán bajando a medida que la demanda crezca; de todos modos hoy la producción de un mega por este sistema ronda los 250 dólares mientras que en un "delivery a gasoil" (generadores muy usados en localidades chicas) es de 400 dólares.

"La crisis energética está, el maíz como cultivo está rezagado -agrega-. Apostamos a mejorar el suelo, impulsar la rotación de cultivos, generar derrame social, diversificar los ingresos del productor y aportar más al Estado ya que el maíz llevado a electrón paga tres veces más impuestos que trasladado a Rosario".

Debate en marcha

El ejecutivo destaca la "versatilidad" del sistema que no sólo pueden alimentarse de maíz sino de "todo lo que fermente, como los cultivos forrajeros; usan todo lo que la vaca come". Incluso entiende que, en una segunda etapa, se utilizarían los residuos orgánicos de las localidades.

Respecto del debate acerca del uso de alimentos para producir energía, enfatiza que hoy la principal preocupación debería ser preservar la calidad de los suelos, "para lo cual hay que garantizar la rotación".

Subraya que no hay un déficit de producción de alimentos, "sino un problema de distribución. En un primer período no le sacamos la comida a nadie; más adelante usaremos otras opciones".

El financiamiento de la empresa proviene de los socios, aunque Dibella confía en que con el nuevo gobierno nacional se abren posibilidades de "mayor comodidad financiera porque la mirada sobre la comunidad agroalimentaria cambia".

El trabajo "Escenarios energéticos para la Argentina 2013-2030" de Vida Silvestre señala que si el país instrumentara políticas de eficiencia energética se reduciría notoriamente el consumo y se evitaría generar unos 6000 MW en centrales eléctricas lo que redundaría en un ahorro de unos 31 mil millones de dólares a 2030, equivalentes a seis centrales de ciclo combinado con un módulo de 800MW de potencia o a dos represas hidroeléctricas similares a Yacyretá.

Fuente: Gabriela Origlia  |  Diario La Nación

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